José María Castañeda

SANTIAGO.- Empieza a dar tumbos la campaña del abanderado del PRI a la diputación del primer distrito, Juan Manuel Rocha Piedra, luego que el chaparrito de Rosamorada, en plena campaña y ante la mirada curiosa de los votantes le da por andar de cariñoso con sus brigadistas, muchas de ellas madres solteras que acceden a trabajar en campañas políticas por el afán de ganarse los 120 pesos diarios que les pagan para poder llevar un mendrugo de pan a sus casas.

Lo anterior lo hemos constatado en dos ocasiones la primera vez fue en la colonia los Pinos, cuando Rocha Piedra abrazó a una rubia brigadista, abrazo que interrumpimos al pedirle que nos concediera una entrevista, y la mañana de ayer de nueva cuenta volvimos a ser testigos del querendón candidato cuando en el poblado de la Presa, de nueva cuenta cual gallo esperando gallinas se abalanzó sobre otra brigadista, llenándola de arrumacos cosa que levantó una serie de comentarios en su contra, ya que la seriedad de una campaña quedaba en evidencia ante la enorme cantidad de testosterona demostrada por el Juan querendón candidato a diputado federal, que ya anteriormente fue presidente municipal de Rosamorada, donde según versiones de sus paisanos dejó malas cuentas, y más tarde fue diputado local, donde sorprendía más por sus dotes donjuanescas, que por sus propuestas en tribuna.
Quizá esta sea la razón por la que el dinero no le alcanza al candidato para pagar publicidad política, luego que hay una frase que reza Las mujeres cuestan, por eso el reportero de esta editora alaba a las personas que como es el caso del regidor priista Sergio Castillo, quien con equipo de apoyo, anduvieron todo el día de ayer acompañando al querendón candidato a diputado federal, y a la seriedad que a la campaña le ha puesto el Dr. Diego Calderón, y sobre Mi hermano, porque así lo menciona el candidato JMRP a los reporteros ojala y rectifique la campaña va a la mitad y del plato a la boca se cae la sopa, así es que aguas, Ah por cierto ayer anduvo hasta las 13;30 en el poblado de la Presa, de ahí se iba a un programa de radio a Ruiz, luego hablaría por teléfono al programa de Luís Miguel, y después de las 16 horas estaría en Sauta.