Por: Luis Chávez López
Sí, el clamor del pueblo de Compostela es que el alcalde Pablo Pimienta Márquez cumpla con su compromiso hecho en campaña en el sentido de que el agua no le falte a la gente.
Inexplicablemente este compromiso no lo ha cumplido, no hay abasto de agua y ya van siete días de que el vital líquido llega a los hogares a cuenta gotas.
Eso si, para los compostelenses no es secreto que su alcalde panista anda todos los días en el agua, bajo los efectos de sabrosas y espumosas bebidas etílicas que toma en su lujosa camioneta o bien con algunos amigos y conocidos en el Jaguay, que se ha convertido en el centro de las decisiones políticas municipales más importantes.
En Compostela para nadie es un secreto que el alcalde el Pablo Pimienta tiene un refinado gusto lo mismo que por el whisky, la cerveza o el tequila y que por esta afición, descuida la administración pública tal vez pensando que sigue festejando su triunfo electoral de julio pasado.
DE AZUL PINTADO DE No hay obra pública como lo prometió y la que hay, es la que dejó caminando el ex alcalde Héctor López Santiago, los servicios públicos municipales como la recolección de basura son deficientes pero eso si, al igual que todos los alcaldes panistas de Nayarit que se quejan de falta de dinero, andan pintando de azul y blanco todo tipo de monumentos y edificios públicos como pintó el alcalde de Xalisco a la Presidencia Municipal; los uniformes policíacos, el edificio del DIF, el del Departamento de Policía y el carro de la alegría, el Chato Muñoz, presidente de Ixtlán los mandó pintar de azul y blanco, lo mismo en Amatlán, que en Ahuacatlán al igual que en Jala. Vamos, no hay sitio público que no esté pintado de los colores de Acción Nacional.
Imitando a sus colegas y amigos de partido, Pablo Pimienta mandó pintar de los mismos colores las bancas del primer cuadro y llegó en diciembre a la exageración de mandar poner un árbol navideño gigante pintado de azul y blanco, color pitufo, mismo que fue derribado por un fuerte ventarrón, hecho que los priístas festejaron hasta doblarse de la risa.
Vamos los alcaldes panistas se quejan de que no hay dinero para ayudar a la gente pobre y enferma que los busca pero si para cumplir la consigna política que les da su dirigencia estatal, de pintar lugares públicos de blanco y azul en medio de las contienda electoral donde su candidata Chepina Vázquez Mota ya cayó al tercer lugar y Enrique Peña Nieto le lleva mas de 20 puntos de ventaja.
Ha sido tal el desinterés del alcalde compostelense por los problemas de su municipio que no le ha movido a la denuncia por el presunto desfalco millonario que por 53 millones de pesos que su administración encontró como faltantes y por los que no ha respondido el ex alcalde Héctor López Santiago, quien anda tranquilo de gira por los Estados Unidos.
Ya ve según los panistas, ese dinero se hizo ojo de hormiga y sospechan fuertemente tanto de Héctor como de su ex tesorera Gloria Elizabeth. Hasta ahora todo son palabras y nada más.
REGIDORES FALTONES. Pero el asunto de la falta de atención del alcalde por los problemas de los compostelenses, tiene enojados a algunos priístas porque los cinco regidores que hay en el Cabildo no presionan al alcalde y no lo hacen porque sin explicación alguna, no van a las sesiones cuando están obligados legal y políticamente hacerlo.
Por la ausencia de los regidores priístas, Pablo Pimienta hace y deshace, no tiene oposición y apoyado por los otros regidores y el síndico, en la sesión del pasado jueves, sacó el acuerdo de rebajarles a los regidores priístas faltantes su sueldo, por lo que se avecina un choque de trenes entre el alcalde y los regidores ausentes, que hay que decirlo, no tienen ninguna justificación para ausentarse.
La gente en las calles les grita: !Regidores faltones por eso están panzones!.
Porque así como se le ha criticado a la panista Vázquez Mota sus prolongadas e inexplicables ausencias en la Cámara de Diputados Federal, lo mismo se debe decir de los cinco regidores del PRI en Compostela. Ahí si a Pablo Pimienta le asiste la razón y los priístas de convicción se sienten sin ninguna representación municipal.