José María Castañeda
SANTIAGO.- Aún con una asistencia mínima al coso de la colonia Amado Nervo, los escasos aficionados a la fiesta brava presenciamos una magnifica corrida de toros, donde la figura principal era el rejoneador Rodrigo Santos, un joven novillero cuyo nombre no aparece siquiera en los boletos de entrada a la plaza de toros y lienzo charro Nicolás Echevarría Pérez, pero quien fue quien se llevó la tarde al indultar al toro llamado *Cuitláhuac*
Pero vayamos por partes una tarde calurosa con algunas ráfagas de viento, eran el preludio de lo que se veía venir una magnifica tarde de toros, y aunque la escasa afición era evidente esta comenzó a lanzar trompetillas a la autoridad al ver que eran las 18 horas seis de la tarde y no daba inicio la corrida de toros, la cual estaba programada según el cartel para comenzar a las 17:30 horas, antes debo de comentar que la reina, quiero suponer de las fiestas de mayo acompañada de sus padres hizo su arribo al coso, engalanando sus sienes con la corona que la acreditaba como reina del festejo, enfundada en un primoroso vestido rojo el cual según el concepto de muchos varones no dejaba gran cosa a la imaginación ya que con la menor brisa de aire dejaba ver el nacimiento de sus bien torneados muslos, aún que su familia estaba atenta ya que al sentir las ráfagas de viento de inmediato le jalaban la falda para que no se le viera más de lo debido.
Quise hacer este comentario no con el afán de morbo, sino por que como todo reportaje hay que plasmar hasta los detalles más insignificantes, aún que esto era más que significativo, Pero continuando con el festejo tauromatico, Rodrigo Santos, quien utilizó 5 magníficos caballos hizo su trabajo recibiendo por parte del juez de plaza una oreja de cada astado a los que enfrentó. Por su parte y aquí sí quiero pedir una disculpa a mis dos que tres lectores por el hecho que no pudimos indagar el nombre del torero, dado que aún no es una Figura del toreo, pero que en todo momento se mostró voluntarioso, aún con el primero que le tocó en suerte el cual mató con dificultad. Con todo lo anterior luego del segundo toro que le tocó al rejoneador, el escenario quedó listo para recibir a Cuitláhuac, toro negro de 420 kilos de peso al cual el desgarbado torero comenzó toreándolo con verónicas mismas que eran rematadas con el pase de pecho arrancando el ole del respetable.
El toro noble por su parte siguió atacando el capote ante la gran cantidad de suertes que le exigía el matador, comenzando la afición a gritar toro, toro, toro, exigiendo el indulto del astado cosa que finalmente el juez de plaza concedió saliendo en hombros el matador, y el rejoneador Rodrigo Santos, dejándonos como siempre un grato sabor a fiesta brava la corrida de toros, que a bien tuvo en traerle a su pueblo el empresario Antonio Echevarría Domínguez, al que vimos muy cariñoso en el palco de la empresa jugando con sus hijos menores: concluyendo de esa forma la cita anual esperando que nuestro santo patrón el Sr. De la Ascensión nos de licencia para estar de nuevo el próximo año.