El Obispo de Tepic Luis Artemio Flores Calzada en conferencia de prensa agradeció las atenciones que han tenido para con su servidor en la cobertura informativa que ustedes han hecho con motivo de mi llegada a este querida Diócesis de Tepic. Que el Señor recompense sus esfuerzos profesionales, y los proteja a ustedes y a sus familias.

A través de ustedes quiero hacer extensivo mi agradecimiento a toda la Diócesis de Tepic por la fraterna y calurosa bienvenida que me han ofrecido. Espero pronto poder saludarles y agradecerles personalmente cuando visite las parroquias de mi Diócesis.

En este primer encuentro con ustedes, los profesionales de los medios de comunicación, quiero compartirles un pequeño extracto del mensaje del Papa Benedicto XVI con ocasión del 46ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que acabamos de celebrar el domingo pasado.

Silencio y Palabra

En este año 2012, el Santo Padre nos presenta, a través de su mensaje, elementos vitales del proceso comunicativo, que son ver, sentir y escuchar, mismos que no se obtendrían si no se hace el silencio necesario para que por medio de la escucha activa, abierta, atenta y dedicada y de disposición sensorial, para observar y hasta contemplar el diálogo que se va construyendo, tomando en cuenta incluso los gestos y la postura corporal. La importancia de la palabra se adquiere en el preciso momento de quien la recibe y de quien calla para vivir la experiencia de la reciprocidad, producto del diálogo auténtico. El Papa nos dice que cuando la palabra y el silencio se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.
Para enfatizar la relevancia de este binomio en cuestión, el Papa Benedicto XVI señala: Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Habla de crear un ambiente propicio, dice, una especie de ecosistema, que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos. El Papa nos habla de equilibrio en la comunicación, a partir de la conjugación de la palabra y el silencio.

En el vasto mundo del internet se obtienen tan rápido las respuestas de aspectos que no se buscan ni se han preguntado, experiencia que puede llegar a modificar necesidades que ni siquiera se han sentido. Por lo que el Santo Padre nos lanza la invitación a abrir la posibilidad del diálogo profundo; hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano. El Papa nos habla de que las personas se acerquen a la vivencia verdadera de compartir su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales.

En la necesidad de encontrar a Dios, el silencio es la clave para emprender este camino de búsqueda, y es en el Misterio de Cristo, donde la humanidad encuentra sentido y obtiene la respuesta que es capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Porque: Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.

Benedicto XVI finaliza su mensaje nos asegurándonos que aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo.