Por: Edmundo Virgen
Muy bombardeados hasta el hartazgo se encuentran los electores de los veinte municipios del estado de NAYARIT debido a tanta promesa de campaña de toda la bola de candidatos mentirosos y sinvergüenzas que buscan el voto popular. Sin lugar a dudas es un bombardeo tremendo el que se está desencadenando contra el sufrido pueblo nayarita que en cada sexenio tiene que soportar cuatro campañas políticas, dos locales y dos federales, en las que siempre los tiradores son los mismos bandidos de siempre y es tal el cinismo de estas gentes vividoras de la política que a pesar de que el pueblo los repudia y no los puede ver ni en pintura, de todos modos tocan las puertas de las casas para solicitar el voto y lo hacen con una sonrisa tan hipócrita que ya el campesino no se las cree, mucho menos cuando los candidatos le han quedado mal al ciudadano que ya pide a gritos que se acaben estas campañas que solo sirven para que un grupo político siga permaneciendo en el poder malversando y enriqueciéndose con el dinero del pueblo.
Mientras que el trabajador asalariado en el campo y en la ciudad sigue en la mendingues, ganando sueldos de hambre y hasta ahora, después de muchos gobiernos que se han comprometido durante décadas a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, ninguno les ha hecho justicia y quienes llegan a ocupar una curul en el Congreso de la Unión en San Lázaro, jamás presentan iniciativas de ley que vengan a mejorar el salario de los trabajadores que cada vez están más fregados, porque ni siquiera existen oportunidades de empleo, los jóvenes egresan de las universidades públicas y privadas solo para seguir de mantenidos de sus padres porque no encuentran trabajo y hasta a la mujer y los nietos tienen que mantenerles.
Para que sirven tantas promesas de campaña de todos estos vividores de la política cuando lo menos que les interesa es remediar los verdaderos problemas que afectan a los nayaritas, ya que quien llega a ocupar un cargo de elección popular lo único que le importa es mejorar su propia posición económica y el de sus familiares más cercanos, el pueblo que se lo cargue el demonio.
Así están las cosas en este estado de Coras, Huicholes, Tepehuanos y Mexicaneros, etnias nayaritas que desde siempre han vivido en la pobreza extrema y los candidatos nada más se acuerdan de ellos cuando andan en campaña nada más para tomarse la foto vestidos con el traje típico, así lo hizo el propio presidente de la república Felipe Calderón, quien nada le importó vender cientos de miles de hectáreas de la reserva de WIRIKUTA a empresas transnacionales explotadoras de de oro y plata y en el caso de NAYARIT el gobierno federal concesionó a empresas privadas terrenos sagrados para los huicholes localizados en la Isla del Rey del municipio de San Blas y nadie hizo nada por evitarlo, lo dicho, los legisladores federales senadores y diputados para lo único que sirven es para cobrar un sueldo que no desquitan, así lo declaró y con toda la razón el ex presidente de la XXIX LEGISLATURA en el Congreso del Estado Manuel Narváez y en eso estamos totalmente de acuerdo.