Por: Juan Fregoso

Acaponeta, Nayarit.-El pasado 31 de mayo, a las ocho de la noche, la cantante jalisciense Guadalupe Pineda estelarizó acompañada del mariachi ¡Vive México! un espectáculo musical en la explanada de la plaza principal. La cantante de talla internacional asistió a esta ciudad invitada por las autoridades encargadas de la cultura estatal y locales.

Durante más de una hora, la cantante tapatía entonó con su melodiosa voz lo más granado de su repertorio musical, frente a un público que la ovacionó hasta el cansancio. Dueña del escenario, Guadalupe Pineda, interpretó por lo menos unas quince canciones rancheras, entre las que se pueden mencionar; El Rey, Si nos Dejan, Amanecí otra Vez, de la autoría de José Alfredo Jiménez.

También cantó La Pajarera y Cruz de Olvido, entre otras, para solaz de la gente que acudió a escucharla; llamó la atención que, ya terminado el concierto, el público le pidió que cantara Yolanda o Te Amo, como también se le conoce. Y con la sencillez que la caracteriza, Guadalupe Pineda, no se hizo del rogar y como la gran artista que es les endulzó el oído con la melodía solicitada.

Al terminar esta canción, el respetable se puso de pie y le brindó una salva de aplausos, mientras que la artista se despedía con finos ademanes, ora con las manos en alto, moviéndolas cual si fueran paloma, ora con un quiebre de su esbelta figura, que daba la impresión que se rompería su frágil cintura, y así se despidió de Acaponeta, esa gran cantante mexicana, Guadalupe Pineda

Anteriormente, había dicho sentirse orgullosa de estar en Nayarit; sé que de estas tierras nayaritas han surgido grandes plumas, como el gran poeta Alí Chumacero, con quien tuve una cercanía muy grande; mi padre era un gran amigo de Alí, pertenecían a un grupo que se autodenominaban ‘Los Divinos;’ había grandes intelectuales, entre ellos, Andrés Henestrosa y Octavio Paz. Por último, la cantante, recalcó sentirse inmensamente feliz de haber estado en estas tierras nayaritas, en donde por primera vez, vio la luz el poeta Alí Chumacero.