*Las autoridades de Tránsito y Vialidad deben frenar la voracidad de trasportistas
Por Luis Chávez López
Es el lastimado pueblo trabajador quien paga siempre los platos rotos por la imprudencia con que manejan los chóferes de las diversas rutas de transporte urbano quienes usan las calles y avenidas de nuestra ciudad y su zona conurbada, como autopistas sin importarles los daños que causan a otros conductores y peatones.
Nuevamente la imprudencia deja como saldo una mujer lesionada que iba a bordo de una de las dos unidades de la ruta Llanitos que tras echar carreras, uno a otro se cerraron el paso a la altura del difícil acceso a la colonia Dos de Agosto.
Las prisas y la falta de seguridad con que manejan los chóferes del transporte urbano obedece a los tiempos tan recortados con que son obligados a cubrir sus rutas por los insaciables dueños de las concesiones y permisionarios del transporte que hay en organizaciones como CTM, ACASPEN, UTRET, TUNAY entre otras.
ELLOS MANDAN. Es tal el poder económico y político que los zares del transporte tienen que suelen imponerse fácilmente a las autoridades estatales y municipales de Tránsito y Vialidad. Por ejemplo los señores establecen dónde deben pasar las rutas, cuánto debe costar el pasaje, dónde si y dónde no bajan y suben pasaje, en la práctica imponen los límites de velocidad, deciden qué tipo de unidades operan aunque sean peligrosa chatarra que compran en Guadalajara como deshecho y por si fuera poco cuando sus choferes ocasionan un accidente, sus abogados que tienen bien maiceados a algunos funcionarios de Tránsito, rápido liberan las unidades y placas para seguir operando olvidándose de los daños a terceros.
En buena medida el caos vial de nuestra ciudad se origina precisamente por los excesos, la velocidad, imprudencia y prepotencia con que manejan los choferes del transporte urbano, de combis y taxistas quienes defendidos por sus voraces patrones, se sienten intocables.
Son este tipo de chóferes los que siempre están involucrados en lamentables accidentes de vialidad de los que no responden a las sufridas familias afectadas sin que haya autoridad que intervenga para hacer justicia.
Hace apenas unos días veíamos como los permisionarios sacaron de sus rutas a los choferes y unidades para darle su respaldo político a Roy Gómez en ese adefesio urbano que nos heredó Ney, llamado Ciudad de las Artes, donde hicieron su mitin, dejando sin servicio a miles de usuarios.
Ya ve las presiones contra el gobierno por los zares del transporte no cesan pues nuevamente exigen un aumento en las tarifas. Afortunadamente recibieron como balde de agua helada el rechazo a su propuesta por parte de Pepe Espinoza, Secretario General de Gobierno.
Confiemos en que las autoridades de Tránsito y Vialidad tanto estatales como municipales hagan justicia a favor de los afectados en este accidente y de paso controlen la insaciable voracidad de los dueños de las concesiones y permisionarios del transporte público que parece que son los que realmente mandan.
¡ADIOS AMIGO ENRIQUE! En otro tema en el marco del Día de la Libertad de Expresión hay verdadero pesar por le irreparable perdida del compañero Enrique Vargas.
Incansable periodista que escribió en Realidades y Radio Aztlán, siempre contundente en sus notas, fue un periodista al que no le gustaban las injusticias, de ahí que siempre práctico un periodismo claro y critico.
Sus notas desbordaron apasionadas denuncias contra los excesos de los poderosos contra los pobres y marginados.
En el medio periodístico hay pesar pues en unos meses se han despedidos entrañabes amigos como Don Alejandro Cristerna Rincón, Director Fundador de Buendía; Pedro Jaime Batista, reconocido editorialista y analista político siempre centrado en sus opiniones, gente muy seria en el medio.
Y qué decir de un verdadero artista de la locución como Miguel Angel Soto y en la víspera del 7 de junio nos dice hasta luego Enrique Vargas.
Bajo estas condiciones la verdad hay poco qué celebrar pero a las esposas, los hijos, amigos y entrañables amigos de los periodistas mencionados, nos unimos a su pesar y pedimos a nuestro Padre Celestial les de fortaleza, los llene de bendiciones y les envié pronta resignación y a ellos, que los reciba en su reino. Amén.