Por: Olegario Zamudio Quezada
Me causó admiración escuchar hace días, como un ministro de la Iglesia, llamaba a votar a la ciudadanía, les pedía que analizaran a los candidatos, las propuestas de los partidos políticos y en consecuencia les pidió razonar el voto ciudadano, el problema según menciona salvador guardado en una de sus más recientes caricaturas, es que si la gente razona su voto, entonces no acudiría a votar.
Creo que el problema de los candidatos no es tan solo ganar, el problema de los candidatos y sus partidos es que todos juntos no son capases de sacar a la gente de sus casas a hacer valer su derecho a elegir y decidirse por un candidato, entonces tienen que conformarse con ser, entre todos juntos ni siquiera la mitad de los electores de esta nación o de este estado.
Esta minoridad ante la mirada internacional es preocupante y denigrante, pues nomas dígame, con que calidad moral vas ante el mundo a decir que fuiste electo y que eres el de las preferencias electorales, de un puñado de electores y que de ese puñado de votos, un porcentaje importante es producto de la magia electoral, léase (Corrupción).
Habría que hacer una observación, el Instituto Federal Electoral (el IFE) le entrega a cada partido millones y millones de pesos para que los inviertan en hacer proselitismo con la ciudadanía, para que posteriormente esta ciudadanía se refleje en las urnas donde se eligen, quienes administraran y gobernaran la nación o el estado.
Además señala el Ingeniero José Luis Rivera Villalobos, que el problema de los políticos en su con la sociedad, es que el ofrecimiento de propuestas es impositivo por parte de los candidatos y sus partidos, a webo quieren hacerle creer a la gente que necesita una cachucha y otras promesas que posteriormente ni cumplen y no basan sus propuestas sociales en las necesidades sentidas de la gente.
Últimamente andan echando mano de todo, como los políticos no logran ganarse la confianza de la gente y en consecuencia el voto, entonces andan promoviendo la cultura del odio, haber si odiando al de enfrente, así lograre que me quieras más a mi y me regales tu voto.
Si la ciudadanía no va a votar, es decir no hay prosélitos, entonces contésteme, que están haciendo los partidos políticos con el dinero, en que lo están invirtiendo, como es que se lo están gastando, ahora hasta vemos la creación de partiditos políticos que aparecen cobran el dinero, participan en un solo proceso electoral donde pierden el registro y lo único que demuestran que es muy buen negocio la partidocracia.
Siempre he pensado que las comparaciones son odiosas, pero diré, que es más trascendente y participativa desde el punto de vista porcentual, la elección de una Reyna de carnaval en Mazatlán, que la elección de cualquier Diputado, Presidente, Diputados Federales, Senadores y hasta el Gobernadordel Estado de Nayarit.
Por todo esto hasta la iglesia le prende veladoras hasta Santo Tomas y pide con un grito desesperado que la gente acuda a votar, para poder con esto legitimar ante el mundo nuestro presidente.
La primera vez que escuche el razonamiento de que cada vez había menos electores en los procesos electorales, fue en Michoacán, y es que se puso en duda la legitimidad del triunfador, sustentado esto, en que ni todos los candidatos juntos habían podido acumular siquiera el cuarenta por ciento de la votación del total del padrón electoral.
La respuesta a este planteamiento de ilegitimidad fue tajantemente cínica: dijo el del micrófono, la constitución señala que se gana con quien obtenga la mayoría de los votos emitidos, la ley te otorga el derecho votar, si no ejerces ese derecho, ese es pedo de cada quien, entonces se buscará un triunfador con el recuento de los votos de las personas que si quisieron ir a sufragar.
Ya para finalizar parafraseare a Ricardo Bertrand, cuando señala y asegura que en México es tan suigeneris la democracia, que en algunas ocasiones de estos últimos tiempos, en un proceso electoral, no gana y queda el que obtiene más votos, sino que gana el que ha sido decidido, por el que cuenta los votos, es decir el IFE cuenta y dice quien es el triunfador y alégale al ampáyer.