Por: José Ma. Narváez Ramírevz.
El día estuvo nublado, como presagio de lo que habría de acontecer unas cuantas horas después, parecía que a la sequía primavera-verano llegarían varias tormentas en serie muy esperadas en la zona rural principalmente, mas no pasó –como en anteriores semanas- de unas simples lloviznas El día seguía siendo un domingo con nublazón La gente acudía a las urnas a depositar sus esperanzas de redención en un voto que es realmente un alarido de la miseria que ha venido padeciendo durante muchos años, quizá más de dos centurias Y lo que es peor: Propiciada por el canibalismo que representa al desigual consumismo.
La desvergonzada burguesía se reía burlona de la situación, a sabiendas de que cualquier asomo de derrota sería apabullado por las fuerzas controladas, pagadas, y tan serviles como ovejas Al menos eso pensaban, obligados por los sucesos ya previstos, aunque barruntaban que los manejarían de alguna manera, ante la contumacia de la rebeldía popular, que era evidente
Poco a poco se iban abarrotando los lugares donde se instalaron las casillas, siendo muy notoria la apatía de los funcionarios en su acomodo y eficaz funcionamiento, tal parecía que intentaban enfadar a los votantes, y aunque sí lo consiguieron, éstos se mostraron impávidos durante más de una hora para proceder a ejercer su derecho. Derecho hoy asaz impugnado.
Y fueron llegando con la esperanza de que ahora sí, se respetaría la cacareada democracia (régimen político en el cual el pueblo ejerce la soberanía por sí mismo, sin mediación de un órgano representativo o por representantes intermediarios), y traemos a colación la palabra utilizada despectivamente: cacareada, porque ya son más de ochenta años que no se respeta, inclusive se pisotea ese derecho y los causantes o entes irresponsables que se pitorrean del patriotismo, la justicia y la razón, ya que la impunidad –conque ellos mismos se cobijan, inclusive amparados por los comunicadores oficiales que vegetan a manera de zánganos muy bien mantenidos, en las televisoras, radios y la gran mayoría de los medios informativos del país- es indolentemente ignorada.
Pero ¿Qué es lo que busca el que va a depositar su papeleta para elegir a sus gobernantes? Vamos a tratar de definirlo en pocas palabras y en forma general: Que se acabe el saqueo del presupuesto; se defenestre a los acomodaticios que gozan de altísimos sueldos sin demostrar porqué los perciben; que se brinde atención médica y medicinas en forma eficaz y gratuitamente –ya que con el cobro de sus impuestos anticipadamente cubre esos gastos absolutamente necesarios e indispensables-; que se legisle de una buena vez el asunto del salario mínimo, para que se termine con el peregrinar de la gente hacia las oficinas de gobierno (léase: lugares donde no hay dinero, como son las cámaras y toda la maquinaria supuestamente al servicio del pueblo; que se haga una limpia en los cuerpos policíacos (con todo y jefes) y en el magisterio (acostumbrado a la dolche vita) en los que pululan miles de individuos corruptos que inducen a nuestra sociedad a la incultura y al consumo de drogas; que se haga justicia al campesino y se pugne por industrializar a los estados, dándole las gracias a los gigantescos emporios o tiendas de auto-servicio de capital extranjero o que sacan las jugosas ganancias fuera de la nación.
En fin, que en los puestos públicos labore gente con preparación y honestidad comprobada, -no payasos de la política-, y que el saqueado presupuesto se libere de vampiros y se aplique a obras sociales, a trabajos que le sirvan al pueblo no a sus explotadores.
Control Señores Control Que quede bien claro: Por ganas no quedó.
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