Por Óscar Verdín Camacho
México continúa siendo el país con mayor obesidad de niños en el mundo, y precisamente durante los periodos vacacionales aumenta este problema por la inactividad física que suelen tener muchos menores de edad.
Y es que, al no asistir a clases ni participar en actividades deportivas durante el verano, la mayoría de los niños suele pasar largos periodos de su tiempo viendo televisión, jugando videojuegos o bien por Internet, lo que llega a producir estados de ansiedad que provocan el consumo de altas cantidades de la llamada comida chatarra y golosinas.
La semana pasada, la delegación en Tepic del ISSSTE divulgó el apunte del doctor Pablo Hernán López Sánchez, quien alertó los riegos que provocan el sedentarismo y la obesidad de los niños, puesto que ello limita su adecuado desarrollo pero además son los primeros avisos de posibles enfermedades que se presentarán en el futuro, como la diabetes y la hipertensión, por lo que recomendó una constante vigilancia del peso del niño y controlar la comida poco saludable a la que tienen acceso.
Pero además de ello, los especialistas recomiendan incluir el ejercicio en los menores como un hábito permanente de sus vidas, por ejemplo integrándolos a equipos deportivos con disciplinas que sean de su gusto, o bien fomentando la actividad física dentro de las propias familias.
Por el contrario, cuando son permanentes los malos hábitos alimenticios o el sedentarismo, el sobrepeso suele convertirse en un asunto crónico del que no es fácil apartar a los niños y con el paso de los años van teniendo mayor peso.
En vacaciones, un niño que no practica ejercicio y pasa mucho tiempo frente a la televisión, videojuegos o Internet generalmente consume altas cantidades de alimentos chatarra y puede aumentar varios kilos de peso. Por ello la insistencia de las instituciones de salud para que los padres de familia animen a sus hijos a la práctica del deporte que más les guste.