Por: Juan Fregoso

Parece que el regidor Joel Quiñonez Rodríguez, tiene mucha prisa porque el presidente municipal, Efraín Arellano Núñez, abandone el Palacio municipal, puesto que aún no se cumple el primer año de gobierno de la administración gallista y este señor, ya anda cabildeando o buscando hacer amarres con algunos funcionarios para postularse como candidato presidencial para el 2014, sólo porque en su flaca opinión, él es el mejor regidor de los diez que componen el cabildo, como lo ha deslizado entre sus allegados y a quienes les ha dicho de plano que sus compañeros no sirven para nada.

Al Pastor, seguramente lo han afectado las fuertes temperaturas que flagelan a los nayaritas. El intenso calor lo ha invadido al grado de que anda más caliente que una olla en ebullición provocándole una severa crisis febril que lo hace alucinar, al punto de que ya anda haciendo campaña para las todavía lejanas elecciones en las que habrá de renovarse el gobierno municipal, el cual apenas está en sus comienzos. Al adelantarse a los tiempos, tal vez, Joel Quiñonez piensa que madrugando le amanecerá más temprano, pero ignora que la política es de tiempos y circunstancias, y esto lamentablemente, todavía no ocurre.

Sin más méritos que ser hijo putativo de la dirigente estatal del Sutsem, Águeda Galicia Jiménez, de quien dice Joel Quiñonez Rodríguez tener todo el apoyo para proyectarse como candidato a presidente, ha decidido aventarse al ruedo, sin tomar en cuenta que hay muchos tiradores al mismo cargo y con más trayectoria y experiencia política que él. Estos otros suspirantes tienen oficio político como lo demuestra el hecho de que se mantienen prudentes, porque saben que si se anticipan en sus pretensiones sus márgenes o posibilidades de ser ungidos como posibles aspirantes presidenciales, se verían marcadamente reducidos, todo lo contrario de Joel Quiñonez, quien apenas gatea y ya quiere correr.

Con su actitud, el redentor de ovejas descarriadas lo que está evidenciando es un alto grado de ingenuidad. En principio, porque es demasiado pronto para andar con payasadas queriendo convencer a la gente de que él es el mejor para encabezar la siguiente administración; en segundo lugar, el pastorcillo vernáculo parece ignorar que con su postura en vez de ayudar al presidente lo está perjudicando, porque en lugar de andar de calenturiento debería sumarse al proyecto político de Efraín Arellano, quien para llegar al cargo que ocupa por segunda vez, primero tuvo que ser regidor, posteriormente diputado y finalmente presidente, es decir, que el actual edil pasó por un proceso de transformación, de aprendizaje político-administrativo, lo que le hace falta a Quiñonez.

Además, Joel Quiñonez ni siquiera ha podido cumplir con su encargo de regidor y de ello pueden dar cuenta los habitantes de su demarcación, la cual tiene abandonada, porque ni siquiera a su colonia Lázaro Cárdenas atiende, pues basta con recorrer este asentamiento para darse cuenta del pésimo estado en que se encuentra por el valemadrismo del concejal, que ha demostrado una clara miopía política al desentenderse de las múltiples necesidades de la gente que representa, en virtud de que su mirada está puesta en la presidencia de 2014, esto es, cuando aún faltan más de dos años para el relevo de poderes, pero todo indica que a este señor—que tiene el privilegio de hablar con Dios—ya se le cuecen las habas, porque termine este trienio, por eso anda cabildeando entre funcionarios y con todos aquellos que le prestan oídos a sus palabras divinas, mas lo que no sabe don Joel, son los agrios comentarios que hace la gente en torno a su persona, el concepto en que realmente lo tiene, pero se vale soñar despierto, ese derecho no se le puede discutir al regidor.

Las legítimas aspiraciones de Joel Quiñonez están empañadas por sus negras acciones que ha ejecutado en contra de algunas personas, ya que valiéndose del poder que tiene ha intentado desposeer de sus tierras a Baudelia Celedonio Flores y a Ricardo Cossío Mayorquín, justamente en la colonia Lázaro Cárdenas, donde tiene su residencia este burócrata aguedista, que pese a pertenecer a una secta religiosa cuyos principios deberían descansar en el amor al prójimo, al parecer se rige por una doctrina atentatoria de los derechos humanos, como así lo revela la conducta del flamante regidor, quien no se ha tentado el corazón para despojar de sus derechos a sus coterráneos

No, señor, no es así como se gana la simpatía de la gente cuando se busca conquistar un cargo de elección popular, porque la política es para hacer el bien, para ayudar a la gente sin distingos de ninguna especie; los cargos públicos son precisamente para eso, para ganarse la confianza de las personas pero con buenas acciones, no como usted lo ha venido haciendo, con el argumento de que son las indicaciones que Jehová le dicta en sus devaneos oníricos. Además, como lo señalo al principio, falta mucho para hacer campañas o precampañas políticas, más bien lo que debe hacer Quiñonez Rodríguez es ponerse a trabajar a favor de la gente que le dio su voto, resolverle sus problemas para que cuando lleguen los tiempos, entonces sí que se dedique a cabildear en pro de la candidatura a la alcaldía acaponetense, ahorita lo único que está haciendo—aparte de una tragicomedia—es el ridículo con eso de querer agarrar ventaja en una carrera que aún no comienza.

Por otra parte, Joel Quiñonez debe aclarar el caso de la señora Baudelia Celedonio y de Ricardo Cossío, los que lo han señalado de intentar despojarlos de sus predios, sería interesante que el regidor explicara está situación que lo deja mal parado ante los ojos de la ciudadanía, incluso hasta de su propio partido. Sin embargó, hasta la fecha Quiñonez Rodríguez no ha dicho nada respecto a las acusaciones que le han hecho Baudelia Celedonio y Ricardo Cossío, lo que lo coloca en una posición comprometedora, pues al no responder dichos señalamientos tácitamente está reconociendo su responsabilidad en la comisión de los hechos que se le imputan.

Por tanto, y en virtud de que nuestras fuentes nos han informado que el regidor se encuentra molesto por las críticas que se han vertido en su contra por los diferentes medios de comunicación, especialmente estatales, El IV Poder le aclara que no es nada personal, ya que todo servidor público del nivel que sea está inexorablemente bajo el escrutinio público, sujeto a la crítica, por consiguiente, si don Joel Quiñonez no quiere que se le mencione, sencillamente que se refugie en la comodidad de la vida privada, allí no se le tocará ni con el pétalo de una rosa, pero mientras sea una figura pública ahiga sido como ahiga sido, seguirá siendo objeto de la crítica periodística, sobre todo, cuando él mismo se ha encargado—con su aceleramiento de querer ser el sucesor del actual mandatario municipal, y por sus presuntas malas acciones—de que los reflectores se enfilen hacia su persona.