Por Fernando Gutiérrez Meza

Gobiernos van, gobiernos vienen y las condiciones de vida de millones de mexicanos diariamente son más alarmantes, hay miles de hogares en que los padres de familia no alcanzan para cumplir con la alimentación de los hijos, pero pareciera eso a los políticos les entra por una oreja y les sale por la otra, dado que ellos viven como ricos gracias a los sueldos que les autorizan los Congresos de la Unión y la Cámara de Senadores.

Desde hace años en nuestro México lindo y querido se escuchaban en los discursos de los políticos dos palabras muy rimbombantes que son la Paz y la Justicia Social, ahora en este siglo todavía se mencionan entre quienes andan en campaña y aunque la tecnología se encuentra más desarrollada y el analfabetismo es menor, todavía el grueso de la población sufre de las dificultades para el mantenimiento de la familia, la falta de empleo, asistencia social o seguridad.

La responsabilidad en una sociedad es del gobierno y sus funcionarios, pero en México de doce años a la fecha en que arribo una administración de derecha se crearon amplias expectativas y millones de ciudadanos creyeron que con la llegada de un partido distinto cambiarían las cosas, pero todo fue de la misma forma, sino es que peor. Pues hasta donde existe memoria nunca se había presentado una guerra contra la delincuencia que costara tantas vidas tanto de delincuentes, de policías y de la sociedad civil.

Los programas que implementaron los panistas en el poder fueron las mismas, solamente que con nombres distintos, aunado al incremento en los combustibles que mensualmente suben de precio, sin que los senadores y diputados se preocupen en lo mínimo, debido que son cómplices del Presidente en turno.
La Paz y Justicia Social son palabras muy comunes cuando los candidatos de cualquier partido andan en campaña, pero una vez sentados en las curules éstos se olvidan de los mugrosos que confiaron en ellos, sabedores el estar bien con el de más arriba significa asegurar el futuro económico de sus familias; tan solo con levantar sus deditos y aprobar las iniciativas presentadas por los gobernantes obtienen una ganancia extra al jugoso sueldo que perciben.

Se han visto casos de legisladores que llegan a los cargos rentando casas o viviendo en colonias populares, pero a los pocos meses compran carros nuevos y adquieren terrenos en zonas residenciales y antes de concluir sus mandatos ya están convertidas en residencias, todo bajo la sombra del poder y los negocitos que logran al levantar sus deditos; mientras que millones de ciudadanos pasan toda una vida y mueren sin siquiera poder construir una humilde vivienda y menos adquirir un triciclo.

Hoy se cumplen 14 días de celebrarse elecciones para Presidente de la República, en que resultara electo el candidato del PRI Enrique Peña Nieto quien logro ganarle a dos de sus más cercanos adversarios, el cuarto solamente participó para darle sabor a la contienda.

Tanto la candidata del PAN como el abanderado del PRD, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, se quedaron con las ganas de ver reflejado su anhelo de gobernar al país.

Ahora, solamente resta que el candidato del PRI Enrique Peña Nieto cumpla las expectativas creadas y firmadas en campaña, porque millones de mexicanos vimos en él una oferta política de cambio para México, ojalá no hayan sido palabras que se les haya llevado el viento.