Juan Fregoso

*Causa sorpresa la renuncia del ex procurador general de justicia, Germán Rodríguez

*Ex alumnos del jurista no creen que haya renunciado voluntariamente

*Y exhortan al gobernador para que designe en su lugar a un profesionista honesto

La renuncia del Lic. Germán Rodríguez Jiménez, al cargo de Procurador General de Justicia, causó sorpresa en el círculo de abogados de esta localidad, debido a la trayectoria impecable que ha desempeñado en todos los cargos que ha desempeñado. Litigantes locales no se explican el porqué el maestro tomó esta decisión, ya que nadie mejor que él para estar al frente de la defensa del pueblo; la procuración de justicia es un tema de suma importancia que debe estar en manos de un profesionista del derecho como don Germán Rodríguez, porque es un hombre intachable, limpio y recto en sus acciones, comentaron algunos abogados que tuvieron la suerte de ser sus alumnos en las aulas universitarias.

En efecto, nuestro país en estos momentos atraviesa por una severa crisis de credibilidad en las instituciones encargadas de procurar justicia. Es una verdad irrefutable que las agencias del ministerio público en todo el estado están llenas de profesionales del derecho que dejan mucho que desear, podría decirse con certeza que son contados aquellos que cumplen a cabalidad con la función que les fue encomendada, es decir, una procuración de justicia pronta y expedita como lo ordena la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El alto índice de corrupción que prevalece en las agencias investigadoras, requiere de un hombre con una sólida preparación no solamente académica sino ética y moral, que sea capaz de valorar su propia conducta como la de sus subalternos, porque no es posible que la sociedad siga a merced de ministerios públicos deshonestos, coludidos—en mucho de los casos—con peligrosos delincuentes a cambio de recibir sobornos, lo cual enturbia la imagen de una institución creada precisamente para velar por las garantías de los gobernados y no para vender la justicia al mejor postor, como ocurre con harta frecuencia.

Por esta razón, se requiere en la procuraduría general de justicia los conocimientos de un hombre probo, recto en toda la extensión de la palabra, esto es, hombres como don Germán Rodríguez, quien hace meses inesperadamente solicitó licencia para ausentarse del cargo con la expectativa de que volvería a asumir el mando de esta dependencia, sin embargo, no sucedió así, al contrario, el destacado jurista acaba de renunciar definitivamente con el asentimiento del gobernador del estado, Roberto Sandoval Castañeda.

Todo indica que la Procuraduría seguirá acéfala, no obstante que está al frente de ésta el licenciado, Édgar Veytia, quien al parecer ha hecho hasta el momento un buen trabajo en contra de la delincuencia organizada, al grado de que a escasos días de hacerse responsable de la procuración de justicia sufrió un atentado, que por poco le cuesta la vida.

A pesar de esto, hay entre algunos abogados, un mal sabor de boca que deja la renuncia del maestro Germán Rodríguez, ya que afirman que el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, era el hombre más capaz, no solamente para brindar una verdadera justicia a la ciudadanía, sino para llevar a cabo una limpia de ministerios públicos que sólo sirven para entorpecer las investigaciones de hechos ilícitos, que vende la justicia como si trata de una mercancía de lujo, principalmente a los hombres poderosos, aun cuando no les asiste ni la razón ni el derecho, para muchos representantes sociales el cargo que ostentan es simplemente una veta de oro, un negocio redondo mediante el cual se enriquecen impunemente.

Para ciertos abogados postulantes que pidieron el anonimato, la renuncia de Germán Rodríguez, se presta a suspicacias, pues no creen que el jurista haya renunciado voluntariamente, sino que, por alguna razón, pudo ser obligado a dimitir, tal vez se trate de un caso con tintes políticos, porque don Germán es un hombre cabal, de una sola pieza, incorruptible, eso te lo puedo asegurar, dijo un ex alumno de Germán Rodríguez Jiménez.

El maestro, dijo este litigante, no es de los que sucumben al brillo del dinero, es decir, no es un hombre que se preste al soborno o al cohecho, porque es un hombre íntegro, tanto en su persona como profesional del derecho. Por eso me extraña que haya renunciado al cargo que le fue conferido por el gobernador del estado; no quisiera pensar que tras su dimisión esté la mano del crimen organizado, mucho menos, que el mandatario estatal se haya convertido en rehén del hampa que asola al estado de Nayarit.

Sería un gravísimos error si así fuera, porque si hay alguien que tenga la obligación constitucional de proteger las garantías individuales, es precisamente el gobernador, el cual está obligado a nombrar en su gabinete a hombres de limpia trayectoria, como es el caso de Germán Rodríguez. Pero bueno, ojalá me equivoque en mis apreciaciones y que el gobernador, a la hora de nombrar al nuevo procurador general de justicia, tenga el cuidado de examinar y de valorar escrupulosamente el perfil que éste debe tener, el cual, por supuesto debe incluir una sólida preparación, tanto en el orden profesional, como moral y ético, pues es evidente que en estos momentos se trata de que dicho cargo sea ocupado por alguien que se preocupe por la seguridad de la sociedad nayarita.