Por Óscar Verdín Camacho

Molesto porque pueda haber un plan para dar carpetazo a la averiguación previa que se sigue por la muerte de su esposa María Luisa Venegas García, que involucra a personal médico del hospital de zona 1 del Seguro Social, Pablo Luján López lanza una alerta al gobernador Roberto Sandoval Castañeda, a quien pide que su administración no encubra a los responsables.

La angustia de Luján López aumentó en los últimos días, al conocer la ampliación de un dictamen del perito médico legista de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), José Salvador Arias Rivera, el cual concluyó que en la atención médico-quirúrgica otorgada a la C. María Luisa Venegas García por los profesionales de la salud del IMSS, no existe responsabilidad médica y/o técnica

Aunque aún falta por conocerse el dictamen que emitirá la Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico, la exoneración dictada por el perito de la PGJ hace temer al quejoso que exista un plan para dejar sin justicia el deceso de su esposa, quien murió a los 40 años de edad y enfrentaba un padecimiento en la matriz que le ocasionaba fuertes dolores.

Pablo Luján pide al gobernador y al subprocurador Édgar Veytia –encargado del despacho de la Procuraduría General- que se realice una investigación sin tendencias, con base en las distintas pruebas que ya obran en la averiguación previa TEP/I/A.P/944/2011.

De otra forma, dice, el autonombrado Gobierno de la Gente estaría protegiendo a quienes, debido a una grave negligencia causaron la muerte de su esposa. Lo del peritaje de la Procuraduría es una burla. En la familia nos sentimos indignados. ¡Sí murió una persona!.

Además de la denuncia penal que se sigue en la PGJ contra la doctora Silvia Conchas Lomelí y el anestesiólogo Jorge Murillo Avilés, quienes participaron en la operación que condujo a la muerte a su esposa, Luján López presentó una queja ante la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social para que sea investigado el actuar del jefe del área de gineco-obstetricia, Oscar Enrique Jiménez, y el director del hospital de zona 1, Guillermo Kelly.

Pablo Luján explica que entre las tantas irregularidades encontradas existe una hoja del expediente, en cuya parte superior hay un escrito a máquina de la doctora Conchas Lomelí, a las 13:35 horas del 31 de enero del 2011, mientras que en la parte inferior de la misma aparece una redacción de Jiménez y Kelly –firmando éste último como enterado-, pero con hora de 10:50 de la mañana, también del 31 de enero.
Luján resume que es imposible que haya existido la redacción de Jiménez y Kelly antes del de la doctora, por las horas anotadas, sino que, deduce, ante el problema desencadenado intentaron justificar que su esposa había sido orientada como debía sobre el cambio del médico que realizaría la operación. Y es que la intervención debía efectuarla el doctor Raúl Arturo Jiménez.

VERSIONES ENCONTRADAS

En febrero pasado, en estas páginas fue presentado un primer reportaje sobre el tema. El propio denunciante entregó copias de una parte del expediente en el que se encuentran las declaraciones rendidas ante un agente del Ministerio Público por parte de los doctores Silvia Conchas Lomelí y Jorge Murillo Avilés.
Luján López apunta que las declaraciones de ambos médicos, sobre lo sucedido el 31 de enero del 2011 durante la operación de su esposa, confirman que se produjo una grave negligencia, misma que, reclama, no quiso detectar el perito de la PGJ.

Por ejemplo, el 18 de mayo del 2011, el anestesiólogo Jorge Murillo Avilés respondió a la denuncia a través de sus abogados.

El médico hizo una descripción de los procedimientos de anestesia efectuados, indicándole al médico cirujano que podía iniciar la cirugía y ya en cavidad abdominal e inmediatamente posterior al pinzamiento de estructuras uterinas, se presentó un descenso brusco de la frecuencia cardiaca de 100 a 42 latidos por minuto y de la presión arterial de 154/98 a 100/40 milímetros de mercurio.
Inmediatamente administré Atropina vía intravenosa 2 dosis: 0.6 + 0.6 mgs con intervalos de 2 minutos entre una y otra dosis, sin respuesta del aumento en la frecuencia cardiaca, presentándose paro cardiaco aproximadamente a las 19:28 horas, por lo que de inmediato solicité apoyo

Murillo Avilés describe que realizó distintas maniobras, entre las que incluyó el masaje cardiaco externo, y que arribaron en su ayuda los anestesiólogos Enrique Ruiz y Héctor Moreno Arciniega.
Indicó que unos 30 minutos antes de que terminara la cirugía, la paciente presentó elevación de la presión arterial, y que la operación finalizó aproximadamente a las 21:33 horas.

Del quirófano, María Luisa Venegas pasó a terapia intensiva. Pero nunca más recuperó el conocimiento.
Mientras tanto, el 19 de mayo del 2011, la doctora Silvia Conchas Lomelí compareció ante un agente del Ministerio Público.

Si algo queda claro con los apuntes de la doctora y del anestesiólogo, es que cuando menos uno de los dos miente porque pareciera que hubieran estado en operaciones distintas.

Y es que Silvia Conchas señaló, tajante, que la situación en que cayó la paciente fue a consecuencia de las altas cantidades de anestesia que le proporcionaron (sic) el médico anestesiólogo.
Dijo que cuando se presentó al quirófano, se encontraban el anestesiólogo Jorge Murillo Avilés, el residente Jorge Hidalgo, el médico internista Benjamín Zavala Retes, por lo que al ver que ya estuviera todo listo para proceder a operar, empecé a realizar mi trabajo de acuerdo a la especialidad de ginecología, tardando aproximadamente 1:30, una hora con 30 minutos en quitar el útero, ya que se encontraban tumores llamados miomas, por lo que al ser un éxito y sin presentar complicaciones de acuerdo a lo que me tocaba realizar dentro de la operación, me retiré del quirófano sin ningún problema.

Al día siguiente, por comentarios del residente Jorge Hidalgo me comentó que la paciente se encontraba en terapia intensiva porque no había despertado, todo a consecuencia de las altas cantidades de anestesia que le proporcionaron el médico anestesiólogo.

La doctora jamás hizo referencia a la situación crítica citada por el anestesiólogo durante la operación, como el que la paciente cayó en paro.

Por todo lo anterior, señala Pablo Luján López, debe haber un castigo para los responsables, no dejar impune la muerte de su esposa.