Por Óscar Verdín Camacho

La designación de Rogelio París López de la Vega como director de la Policía Estatal Preventiva (PEP), en sustitución del coronel Silvestre Chávez García, ha sido interpretada como una mayor fortaleza para el subprocurador General de Justicia Édgar Veytia, el funcionario de mayor peso en la administración estatal, después del gobernador Roberto Sandoval Castañeda.

López de la Vega venía desempeñándose como coordinador de la Policía Nayarit, el grupo de seguridad creado para enfrentar principalmente a la delincuencia organizada y el que continuamente es exaltado en los comunicados de prensa, por encima de la PEP y de la Agencia Estatal de Investigación; por ejemplo, los delincuentes que son detenidos generalmente son fotografiados junto a efectivos de la Policía Nayarit.

Aunque este lunes se anunció el cambio de mando en la PEP, la semana pasada una nota en el periódico Meridiano anunció la salida de Silvestre Chávez García por aparentes diferencias con el secretario de Seguridad Pública Estatal, el general retirado Jorge Alonso Campos Huerta.
Si quedaban dudas sobre la influencia de Veytia en la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, esas se disiparon hace unas semanas cuando, en una conferencia de prensa, el general Campos Huerta permaneció de pie, a espaldas del subprocurador, que estaba sentado, como si se tratara de un escolta de seguridad y no con una jerarquía similar. Junto a Campos también permaneció el general David Pérez Landeros, secretario de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Tepic.

La fotografía, divulgada en los medios de comunicación, generó comentarios sobre el mando que ejerce el subprocurador sobre el secretario de seguridad estatal.