José María Castañeda
SANTIAGO.- Para mí es difícil escribir el día de hoy, luego que precisamente hoy amanecimos con la infausta noticia que uno de mis sobrinos cuya cercanía con el domicilio de este escribano lo hacía no un sobrino, sino un hijo a fuerza de verlo diario, ya que siempre careció de la figura paterna por estar mi hermano mayor a la postre papá del malogrado desde 1984 en la unión americana.
Con esto no quiero decir que se desatendió mi hermano de sus obligaciones de aportar el gasto diario, no nada de eso, solo que la figura paterna es fundamental en una familia, misma que al carecer del hombre en la familia esta se hace disfuncional. Pero vayamos al asunto, mis sobrinos se criaron rebeldes a la vida, no quiero decir con esto que hayan sido malos hijos, no nada de eso me consta que mi sobrino Noé Castañeda Dena, no fueron pocas las ocasiones en las que lo vi llorar quizá por la falta de su padre.
Por lo que tomó el camino equivocado de la vida, y aunque en los últimos meses con el apoyo del regidor Miguel Acosta, logró un poco de estabilización emocional al trabajar como chofer en su taxi, su signo estaba trazado, luego que el pasado viernes salió como ya era costumbre a su trabajo en el taxi del Burritas como popularmente se le conoce al regidor por el PAN, taxi que estaba adscrito al sitio del seguro popular y ese día fue levantado por personas desconocidas cuyo modus vivendis es la delincuencia organizada, dejando el taxi abandonado según reporte de la dirección de seguridad pública en una huerta de mangos en el ejido de Pozo de Villa, mientras que su cuerpo ya sin vida en estado de putrefacción y semidevorado por la fauna acuática fue encontrado la mañana de ayer miércoles en la laguna del poblado de Paredones.
El dolor que esto representó para toda la familia Castañeda Dena, es algo que créanmelo a nadie se lo deseo, sobre todo porque el ahora occiso deja en la orfandad a tres menores de edad, pero sobre todo deja desconsolada a una atribulada madre que llora a mares la ausencia de su hijo, al que ya no volverá a ver escuchando la música que le gustaba, sentado en el quicio de la puerta de su casa tomándose unas cervezas.
Ayer fue sepultado mi sobrino Noé Castañeda, sin siquiera tener la gracia de haberlo velado ya que se insiste por su avanzado estado de descomposición no nos fue posible velarlo, sin embargo queremos agradecer a nombre de las familias Castañeda Dena, las muestras de afecto de quienes nos acompañaron al camposanto a darle el último adiós, y en lo que refiere a sus victimarios solamente pedimos que Dios los perdone, porque nosotros ya los perdonamos, luego que no podemos sentir odio, por quienes únicamente tejen una página más de violencia en lo que hasta hace algunos años era un pueblo tranquilo y apacible descanse en paz mi sobrino Noé Castañeda Dena.