* Para un psiquiatra del CESAME, en las parejas, cuando la mujer es la enferma, el hombre generalmente no ayuda, caso contrario cuando es a la inversa.
Por Óscar Verdín Camacho
Intentar el suicidio no es cobardía ni valentía. Son situaciones distintas. En esos momentos de profunda depresión, de ansiedad sin límite, se cree que no hay otra salida más que la muerte.
Con dos intentos de suicidio y después de más de cinco años con ayuda psiquiátrica, esta mujer explica ahora que su padecimiento era tal que en ambos casos no estuvo consciente de sus acciones, pero tuvieron un fuerte impacto en su familia al grado de que durante mucho tiempo no la dejaron sola un segundo. Día y noche la vigilaron sus padres, sus hermanos, su esposo, por temor a que lo intentara por tercera ocasión.
Considera que los comentarios sobre si el suicida es cobarde o valiente no tienen sustento porque en realidad es una ansiedad que no puedes controlar, no estás consciente de lo que haces.
Recuerda que una de las crisis más fuertes la vivió durante el embarazo de uno de sus hijos, en la que comía muy poco, se mordía constantemente las uñas, salía a caminar en horas de la madrugada y se cortaba el pelo sola. Bromea: si, estaba loquita
Nacido el bebé, nunca tuvo intentos por agredirlo, aunque enfrentó más crisis que provocaron la pérdida de hasta 25 kilos de peso.
Hoy las citas médicas son cada dos o tres meses, pero hace años llegaron a ser tres veces por semana.
Dice que en situaciones como la que ha enfrentando, de depresión, se debe trabajar para no aislarse, convivir con más gente y consumir la medicina puntualmente.
Ha decidido no ver programas o películas tristes ni involucrarse en pláticas sobre esos temas.
LA TRÍADA
De acuerdo con el psiquiatra del Centro de Salud Mental (CESAME), Lucio Gerardo González Tinoco, el común denominador para el suicidio es una patología definida del paciente, el consumo de sustancias y un suceso estresante. Es la tríada. Cuando se juntan esos tres elementos, por ejemplo la pérdida del trabajo o una emborrachada, si el individuo padece de depresión, es cuando viene la determinación.
- ¿Por qué se suicida menos la mujer que el hombre?.
- Son varios factores, principalmente el cultural, donde el hombre es el que toma decisiones en la casa, el que dirige, provee, protege, pero cuando se ve fracasado, sin trabajo, cuando siente que pierde ese estatus de jefe de familia es cuando se siente un inútil. Ahí es cuando viene el proceso: pierde el trabajo, pero si ya tenía una depresión antes y como puerta de escape se tomó unas cervezas, ¿en qué terminamos?: en un periodo depresivo mayor. Ahí está la tríada otra vez y termina en un estado de visión de túnel, que es la parte más aguda de la patología y es donde puede intentar la muerte, y según la fuerza con la que llegue, es con la intensidad con que lo va hacer.
Cuestionado sobre cómo detectar estos avisos depresivos, el profesionista explica que en las familias se presenta un lenguaje de los hijos que dicen ser los patitos feos, la oveja negra o sienten que los padres quieren más a sus hermanos. Cuando alguien dice eso, es obvio que se está minimizando, su autoestima es baja, ya trae una depresión y si después consume drogas y si secundario a ello pierde a su esposa, a sus hijos, o tiene un accidente, nuevamente entra a una visión de túnel donde lo único que ve es un punto, una luz al final.
Por eso es importante escuchar qué es lo que dicen los niños, los adolescentes. Ellos mismos están dando señales. A veces los papás son incisivos y les dicen ‘tú no eres como tu hermano, eres un tonto, no sacas buenas calificaciones’. Eso baja la autoestima; hay padres que minimizan a los hijos y los desprecian creyendo que los hijos van a responder de manera contraria. Sí, muchos lo harán, pero hay otros que si les dicen tontos, se quedan tontos. Hay que mejorar la comunicación de patrón familiar, de cultura.
LA MUJER AYUDA, EL HOMBRE NO
Frente a una racha de suicidios registrados la semana pasada, González Tinoco explica que estos decesos no tienen relación con el valor o la cobardía, ni con la imitación.
El suicidio es parte de una patología que se va desarrollando.
El psiquiatra observa que cuando en una pareja alguno de los dos padece una situación de esta naturaleza, generalmente el hombre no ayuda a la mujer enferma mental. Y la mujer, como patrón de conducta y cultural, siempre ayuda al hombre: lo lleva con el médico, le consigue medicina, habla con quien tenga que hablar, mientras que el hombre no lo hace simplemente porque es hombre y todavía persiste esa cultura. Por eso, cuando se ven frustradas sus expectativas de vida y cae en la adicción de drogas o alcohol, puede llegar al suicidio.
El psiquiatra González Tinoco urge a la creación de cubículos especiales para atender y dar seguimiento a personas que intentaron el suicidio, a efectuar un estudio profundo de qué vienen arrastrando cada uno de ellos. Y es que, añade, quien lo intenta una vez lo intentará dos, tres, cuatro, cinco y muchas más, por lo que es urgente su atención médica.
Durante el encuentro con este reportero, González coloca sus lentes al borde del escritorio para ejemplificar que, tras un intento de suicidio, la mayoría de la gente –la familia en especial- se sitúa junto a la persona para evitar que caiga al vacío, pero pocos hacen intentos por analizar el pasado y ver en qué se falló y qué hay que corregir.
En ese sentido, la directora del CESAME Silvia García Alfaro explica que están elaborando un proyecto para poder conocer y prestar ayuda profesional tan pronto como se conozca un intento de suicidio, a fin de dar seguimiento a cada caso.
Añade que cualquier persona puede recibir consulta profesional en el CESAME –ubicado frente al ingenio de Menchaca-, y que los 365 días del año funciona el número 2140101 del Servicio de Atención en Crisis, atendido por un psicólogo. En ese número se puede orientar sobre qué hacer en caso de que un familiar o vecino esté enfrentando una crisis emocional.