José María Castañeda

SANTIAGO.- Ayer víctima de viejos males que la ciencia médica no pudo combatir murió un auténtico guerrero de la vida, el Señor Salvador Orozco Pérez, ampliamente identificado como Mustafá Orozco.

Hablar de Chava Orozco, es hablar de un personaje de la historia santiaguense, ya que pese a ser toda su vida un personaje público, merced a las dos ocasiones en las que fue síndico municipal la última de ella con el también desaparecido Prof. Casimiro Delgado Brizuela, y luego dos veces jefe de fiscales con el Dr. Lucas Vallarta, y con Sergio González García, señalando que como funcionario jamás se enriqueció del erario público, ya que el dinero que ganaba lo repartía entre sus compañeros cantineros y meseros ya que como se mencionó Mustafá, toda su vida fue el dirigente de los Gastronómicos de Santiago.

Como jefe Chava Orozco, era muy desprendido y de estar trabajando llegaba y te decía vente compadre se me antojó una birria en San Vicente rociada con su atole blanco, o vénganse los voy a llevar a comer a Buenos Aires, este es un restaurante que se encuentra por la carretera libre, donde la persona que atiende este restaurante al que acuden en su mayoría traileros, de acuerdo al color de sus manteles en las mesas era el platillo principal del día, el cual podía ser carne asada de venado, birria de tejón, carne enchilosa de jabalí, etc.

Chava jamás tuvo casa propia, siempre pagó renta en las casas que habitaba, luego que no pocas veces me tocó verlo repartiendo su sueldo entre sus compañeros sindicalizados, por lo que nunca amasó siquiera una suma de dinero para irla pasando, hará unos años me dijo Compadre, ya me pensionó el Seguro Social y aunque no me dan mucho cuando menos para el pago de la renta si es seguro, siendo en la campaña de Sergio González, donde me tocó ver como sus fuerzas menguaban y es que siendo jefe de campaña luego del triunfo del Pipiripau, para subir a la segunda planta de la presidencia se fatigaba bastante, y es que la mortal enfermedad que lo aquejó hasta su muerte poco a poco se iba acrecentando, ayer vi en el seguro social a una de sus sobrinas una rubia chaparrita y sospechamos que la muerte le había ganado la batalla a mi Compadre Mustafá, luego que él mismo pidió la presencia de un sacerdote en su lecho.

Hoy mi Compadre ya no está con nosotros pero deja en nuestra memoria su alegría característica ya que sin tomar alcohol no pocas veces amenizaba el momento cantando la canción Corazón de Oro así como tampoco se escuchará su grito de Eiiita en el estadio revolución cuando iba a presenciar un partido de béisbol de la liga del noroeste, descanse en paz un hombre simpático agradable quien en verdad lo digo poseía un corazón de oro, a sus hijos el Visan, al ingeniero, a sus hijas a sus sobrinas a las que llamaba hijas, les deseó de todo corazón una cristiana resignación por el fallecimiento de mi compadre Salvador Orozco Pérez el mentado Mustafá.