Por Óscar Verdín Camacho


Aunque se habría tratado de una confusión, la muerte de dos militares a manos de elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), ocurrida la tarde del sábado cuatro, echó por tierra el discurso de coordinación entre ambas instancias.

Además de ello, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) emitió un comunicado hasta el atardecer del domingo, más de 24 horas después del evento, y así lo informó:

Durante un operativo de vigilancia implementado por elementos de la Policía Nayarit sobre la autopista Tepic-Guadalajara a la altura del poblado San Cayetano, municipio de Tepic, se registró un enfrentamiento con los tripulantes de una camioneta de la marca Ford, tipo Ecosport color negro, con placas del Distrito Federal.


Sobre los hechos se conoce que durante su trayecto los efectivos observaron un vehículo negro tipo Ecosport que era tripulado por tres personas del sexo masculino en actitud sospechosa, a quienes les marcaron el alto en al menos dos ocasiones, haciendo caso omiso. Posteriormente la camioneta tipo Ecosport se dio a la fuga, por lo que los efectivos iniciaron una persecución para que más adelante se abriera fuego en contra de los uniformados, motivo que obligó a los agentes a repeler la agresión, dando como resultado la muerte de dos personas del sexo masculino en el lugar de los hechos y uno más gravemente herido.


El vehículo se volcó durante la huída debido a que el conductor perdió el control de la unidad, volcándose metros adelante del lugar donde se suscitaron los hechos.

Hasta el momento los cuerpos de los finados no han sido identificados, mientras que la persona gravemente herido recibe atención médica en un nosocomio de la ciudad.


LA CONFUSIÓN


Contrario al reporte oficial que atribuye a elementos de la Policía Nayarit el enfrentamiento, se conoce que se trató de efectivos de la Agencia Estatal de Investigación.


Lo anterior cobra sustento porque los vehículos de la Policía Nayarit son fácilmente identificados, lo mismo que sus elementos que usan el mismo tipo de uniforme.


Según fue explicado, la confusión se produjo cuando el vehículo Ecosport, al circular por la autopista –proveniente, al parecer de una gasolinería- coincidentemente se colocó al frente de un convoy de cuatro o cinco vehículos de la AEI, lo que generó la alerta y por lo que intentaron interceptarlo, frente a lo cual la camioneta Ecosport fue acelerada e inició la persecución por la autopista en dirección a Guadalajara.


Los tres militares –cuya identidad no ha sido revelada- creyeron que los otros eran delincuentes, según habría expresado el sobreviviente y, a la inversa, eso mismo creían los policías. Por alguna situación los militares no identificaron los vehículos de los agentes estatales.


Momentos después, en la persecución se produjo un tiroteo que generó la volcadura del vehículo Ecosport. Luego, dos de sus ocupantes echaron a correr hacia el monte pero fueron abatidos a balazos; el tercer pasajero quedó en el carro y gritó que no le dispararan porque era militar. Así salvó la vida.

El sobreviviente –cuyo estado de salud fue citado que es bueno y que está libre- se convirtió en pieza clave para entender el suceso. Habría dicho que ellos creían que quienes los seguían eran delincuentes, no policías, y que llegaron a circular por arriba de los 140 kilómetros por hora.


Por ello la interrogante de qué generó la confusión para que los vehículos de los policías no fueran identificados, si además el suceso fue en pleno día.

Uno de los vehículos de la AEI presentó impactos de bala en el cristal delantero. También fue asegurada una pistola con la que habrían sido efectuados los disparos.


No escapa la interrogante sobre si hubo un exceso de los policías y si pudieron someter a los militares cuando ya habían volcado. Sin embargo, fue explicado que la reacción de los agentes no era para menos por el tiroteo previo. Una de las balas, se indicó, pegó en un cargador que llevaba un policía a la altura del pecho y eso le salvó la vida.

En su edición de ayer, el periódico Realidades indicó que los fallecidos eran un subteniente y un sargento, quienes, junto a otro sargento minutos antes habrían estado en la Treceava Zona Militar y se dirigían a Guadalajara. Uno de los occisos tendría 35 años y el otro 25.

La tarde del mismo sábado, oficiales del Ejército Mexicano acudieron a la PGJ para conocer detalles de lo sucedido.

De momento no se ha procedido legalmente contra los involucrados.