Por Óscar Verdín Camacho

La muerte de Gabriel Hidalgo Peña en la penal de Tepic, conocida a primera hora de este martes, ha despertado la pregunta sobre si fue objeto de violencia por parte de otros reos.
La reclusión de Hidalgo Peña se conoció anteayer, cuando la Procuraduría General de Justicia (PGJ) informó su detención, presuntamente relacionado con la violación y muerte de una niña de año y medio de edad, ocurrida el año pasado y quien era nieta de su pareja sentimental.

Se conoce, sin embargo, que Hidalgo Peña, de 41 años de edad, fue ingresado a la penal desde el fin de semana.
El deceso de Gabriel Hidalgo se conoció minutos después de las seis de la mañana, una vez efectuado el pase de lista a los reos. Al confirmarse su ausencia, fue buscado en una celda y se le encontró muerto, por lo que se requirió la presencia de un agente del Ministerio Público para que diera fe ocular y ordenara el traslado del cadáver al Servicio Médico Forense (SEMEFO).

El dato de que Hidalgo Peña enfrentaba cargos por violación y homicidio de una niña ha motivado comentarios que dan por cierto que fue objeto de agresiones dado que, es del dominio público, la violación, sobre todo de niños, es un delito que es castigado por otros presos.
Como dato extra puede añadirse que en la última semana de julio, en estas páginas fue informado que un sujeto que participó en la violación y muerte de una niña de cuatro años, en Jala, tuvo que ser aislado en una celda para evitar ataques de otros reos.
En el caso de Hidalgo Peña, ha trascendido que durante su ingreso a la cárcel fue revisado por un médico –como sucede en todos los casos- y que no hubo reporte sobre algún tipo de lesión o padecimiento.
El interno habría fallecido a altas horas de la noche del lunes o madrugada de este martes.