Por: Edmundo Virgen

El caos vial que todos los días se presenta en las principales calles y avenidas de la capital nayarita, así el incremento del smog que cada vez se percibe como uno de los principales contaminantes en la atmosfera, es provocado en gran parte por el exceso de unidades del servicio de transporte urbano, cuyos efectos nocivos para la salud molesta, enfada e irrita a propios y extraños, lo cual viene siendo una de las peores imágenes que observa el turismo que por motivos de trabajo o de placer visita esta ciudad, lo que sin duda representa un claro reflejo de la deficiente planeación y anarquía en que han incurrido anteriores administraciones en todo lo que tiene que ver con la regulación en la entrega de concesiones a particulares para la prestación del servicio del transporte urbano y de taxis.

Ante este problema que cada vez se agrava más y que hasta le fecha no se vislumbra una solución que venga a erradicar todas estas anomalías, se hace urgente y necesario que al menos quien sea responsable de la entrega de estas concesiones proceda a la cancelación de las mismas, sobre todo en aquellas unidades cuyos propietarios no cumplen con los requisitos básicos como lo es el hecho de que ofrezcan el servicio en unidades nuevas o al menos semi nuevas, no como las chatarras que diariamente circulan por las diversas colonias de la ciudad en las que el usuario hasta arriesga la vida al abordar un vehículo que le ofrece pésimas condiciones de seguridad y que la mayoría de las veces es conducido por un chofer que no tiene ni la mínima idea de lo que es ofrecer un servicio público de calidad.
Por cierto que el titular de Tránsito y Transportes del gobierno del estado Francisco García anunció sanciones más drásticas para los conductores del servicio urbano que no respeten los reglamentos de tránsito como el conducir a exceso de velocidad, aunque también se les debe de obligar el aseo personal y el vestir correctamente, ya que algunos andan hasta sin camisa realizando este trabajo y algunos otros hasta platicando barbaridades. Hay que comentar que también algunos comerciantes del Centro Histórico han manifestado la necesidad de que las autoridades responsables de una buena vez por todas acaben de tajo con los paraderos de camiones, ya que argumentan que nada más sirven para entorpecer la circulación, además de que los camiones rojos de XALISCO ya no invadan las calles del centro de la ciudad. Lo cierto es que ante tanto congestionamiento vial algo se tiene que hacer para mejorar la imagen del centro de la ciudad, así como para agilizar la circulación vehicular que por ahora es causa de altercados, mentadas, agresiones verbales y hasta físicas entre muchos conductores sobre todo cuando se dirigen a sus respectivos centros de trabajo.