Por Fernando Gutiérrez Meza

Resulta sorpresivo que con la llegada del nuevo director de Tránsito del Ayuntamiento de Tepic, Agustín Flores, ahora los elementos se encuentran más activos y hasta rabiosos en contra de los ciudadanos, motociclistas o ciclistas, que andan por las calles capitalinas, que son molestados ante el mínimo detalle argumentado por los tamarindos motorizados o de patrullas.

El panorama en esa oficina era diferente cuando estuvo como titular Francisco Javier Guerrero, quien de la noche a la mañana anunciara su sorpresiva renuncia al cargo, en que llamó la atención fuera ocupado por el citado Agustín que en el anterior gobierno fungió en ese mismo cargo, aspecto en que significa conoce y sabe de las mafias y mañas en que suelen incurrir los agentes de la vialidad.

Como siempre los platos rotos los pagan los automovilistas, los motociclistas y ahora los ciclistas, que son molestados por el mínimo detalle de estacionarse por Veracruz o avenida México para adquirir una medicina, porque de inmediato aparecen los energúmenos y con pinzas en mano y el talón de infracciones amagan a los conductores.

Ese tipo de gatos uniformados deberían de proceder con esa energía en contra de los irresponsables cafres del volante, pero no, éstos se sienten dueños de calles y avenidas, esos cuentan con el permiso y la complacencia de hacer lo que se les pega en gana y hasta tapar las vías de comunicación como ocurre en los cruceros de Zacatecas, Hidalgo o San Luis, en donde cada minuto se registran fuertes embotellamientos, mientras que la gente de a pie tienen que torear esos transportes y correr riesgo de ser atropellados al cruzar las calles.

Existen burros camioneros que manejan a su antojo por las calles de la ciudad; no obstante, esas ganancias ni siquiera llegan a las arcas municipales, sino que se van a los bolsillos de los comandantes, tránsitos entre otros o ¡acaso hay alguien atrás!.

Hasta donde se sabe, al interior de ese tipo de instituciones existen mafias que manejan el negocio y acomodan los partes de accidentes, se arreglan con las afianzadoras y todo gira a través del dinero, vicios que siempre han existido y son tolerados.

Por cierto, tras la llegada de Agustín Flores a la dirección de la hoy policía vial de Tepic, han cambiado algunas cosas, como el nuevo sitio de avenida México y Abasolo, en donde de la noche a la mañana apareció una palmeta en que se autoriza el estacionamiento de taxis.

De por si el tráfico de vehículos en ese crucero es un problema, con el sitio en ese lugar habrá de empeorarse, lo que hace pensar que quien lo autorizó o andaba borracho, drogado o realmente tiene compromisos con Sáldate, Llamas o determinado dirigente de los transportistas.

Esa situación más que mejorar la vialidad la empeora en la avenida México, pero más aún, sigue convirtiendo a Tepic en un rancho mugroso más que una capital. En fin.