Por: Martín García Bañuelos.
Tepic.-Existe la urgente necesidad de que la capital nayarita cuente con un hospital psiquiátrico, para personas enfermas que a diario deambulan por las calles, las cuales, incluso son de gran peligrosidad, a otros se les ve hurgando en botes de basura e incluso en las esquinas, cuando ven la basura amontonada, otros más son echados a las calles por sus propios familiares, por no poder atenderlos.
El día de ayer, alrededor de las tres de la tarde, un joven enfermo, no dejaba de gritar en el interior de Palacio Municipal, lo bueno que un familiar lo pudo controlar, aunque no tan fácilmente y es que éstas personas enfermas, demuestran una fuerza increíble, cuando alguien pretende controlarlo, sus brazos y manos derraman una dureza difícil de dominar, ahora imaginen cuándo una pobre madre, trata de someter a un hijo ya mayor, no digamos a un adulto.
Anteriormente, a éstas personas enfermas, las llevaban a Zapopan Jalisco, ya que en esa ciudad, había un manicomio, hoy en día ese lugar ya no existe, porque fue muy difícil el mantenimiento del mismo, lamentablemente los familiares internaban a sus enfermos y olvidaban, que tenían que estarlos visitando periódicamente, siendo de ésta manera, que mejor se optó en cerrarlo, perjudicando con ello, que más personas enfermas, ya no recibieran atención en ningún otro lugar y por no existir otro más tan cercano.
Aquí en la capital del estado, ya ha habido un sinnúmero de quejas, por el concepto de que personas enfermas de sus facultades mentales, han atacado a varias personas a golpes, logrando lesionarlas, sin motivo alguno y es que los locos, (como vulgarmente los conocemos), piensan que las personas a su alrededor, los van a agredir, malinterpretando el cuidado que éstos les están dando.
Si hubiera, un centro psiquiátrico, en cualquier punto del estado, a lo mejor ya estaría lleno y es que no nada más en la ciudad deambulan los enfermos mentales, pueden ser apreciados hasta en el último rincón de la entidad, ojalá que nuestras autoridades, tomaran cartas en el asunto, para destinar un lugar y brindaran la atención médica necesaria a éstas personas, que no pidieron nacer así, mucho menos estar enfermos.