ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-
En medio del olor a podrido, encorvada entre las bolsas de basura una mujer busca, revisa una a una, en una calle del INFONAVIT Los Fresnos.
La tarea se interrumpe cuando se aproxima un camión recolector de basura y los trabajadores de aseo público avientan las bolsas a la caja del vehículo, lo que hacen rápidamente para seguir calle por calle.
La señora Florentina finalmente se incorpora y relata:
“Diario salgo a hacer este trabajo. Tengo años que recojo de todo: ropa, botellas de vidrio, zapatos…si encuentro comida en buen estado también me la llevo, para que le digo que no…mi situación está cruel, está terrible. Tengo 55 años y me hago cargo de un hijo de 13 años que fue operado de corazón abierto. También están bajo mi responsabilidad tres nietos”.
Florentina dice que vive en la colonia Dos de Agosto. La menor de sus nietas, agrega, tiene pocas semanas de haber nacido y ella quiere registrarla como suya porque fue producto de una violación que padeció una de sus hijas, sin embargo empleados del DIF –no identifica si estatal o municipal- le han sugerido que les de a la menor para que sea adoptada por una pareja, a lo cual se niega.
“El apoyo que pido al gobierno es que me dejen registrar la niña”, dice.
Luego, la señora Francisca sigue su camino por las calles, cortando distancia para ganarle la delantera al camión recolector de basura.