José María Castañeda Primera de dos partes  .-

SANTIAGO.- En el no tan lejano año de 1975 dos empresarios en granos del estado de Sinaloa, viendo el potencial  agrícola que existía en el ejido de Sauta, construyeron la arrocera a la que bautizaron como de Lerma, en el tramo crucero del Papalote Sauta. Donde nos tocó trabajar desde sus cimientos hasta que me toco pesar el primer camión cargado de arroz.

Los empresarios en mención quienes eran originarios de Culiacán Sinaloa, se apellidaba uno Canelos, y el segundo Breceda, por lo que la arrocera de Lerma era propiedad de Canelos & Breceda, dejando en claro que ellos no querían que bajo ninguna instancia la empresa se viera perjudicada por el sindicalismo, cosa que fue lo primero que se instituyo gracias al apoyo del gobierno del estado que era presidido por don Emilio M González, de quien don Guty, se jactaba de ser su amigo personal, por lo que fue don Guty, quien fue el primer secretario general del mencionado sindicato que como cáncer mortal se alojó en esa naciente empresa.

Molesto por el apoyo irrestricto que don Emilio gobernador le diera al sindicato Breceda, rompió la sociedad con Canelos, quien por espacio de uno o dos años siguió sorteando el temporal hasta que de plano le pidió al gobierno del estado que le comprara la arrocera, misma a la que el gobernador accedió dejando la arrocera don Emilio, en manos de un grupo de productores quienes se encargaron de llevarla a la quiebra definitiva, siendo el huracán kena, quien se encargó de darle el golpe definitivo al arrasar aquel molino de viento convertido en monstruo tal y como el Hidalgo viera a los molinos de viento junto a su inseparable sancho panza.

El gobierno de Raúl Mercado Guerrero, quien con todo y los defectos que ahora quieran verlo sus detractores para el que esto escribe ha sido un presidente municipal a quien si se tratara de calificarlo le daría un 8, aportó 500 mil pesos para el rescate de la arrocera dinero que se pago a la SHCP quien como suele suceder ya había embargado el inmueble argumentando la clásica frase de falta de pago, Los sucesos pasados vinieron a mi mente al acudir el pasado jueves a las instalaciones de la citada arrocera donde el chaparrito gobernante Ney Manuel González Parra,  mencionó que su gobierno le había inyectado 12 millones de pesos para reconstruir la infraestructura de que antes gozara la empresa misma que sin antes ser puesta a funcionar ya la encasillaron en el tercer lugar nacional en su género solamente atrás de Veracruz, y Michoacán, Sin embargo aquí lo críticable es que el gobierno en su afán de paternalismo de nueva cuenta entrega la empresa a un grupúsculo de productores del cereal el cual en posteriores entregas daremos a conocer los nombres de quienes sin comprar cachitos se sacaron el gordo.