Por: Martín García Bañuelos.

Tepic.-Ante nuestra mesa de redacción, se presentó un considerable número de amas de casa, para hacernos saber de las constantes alzas en los precios de la carne, el pollo, el fríjol, huevo y de diversos artículos de primera necesidad que ellas a diario utilizan en la cocina y preparación de alimentos en sus hogares, mostrando su inconformidad por que los salarios de sus esposos no alcanzan para nada.

La señora Lupita García, mostró su enojo con mucha justificación y es que dijo que el gobierno, nada más apoya a los ricos y a los pobres cada día los hace más pobres, porque no puede ser posible que ellos solamente aumenten los precios de la canasta básica y nosotros como compradores o consumidores, tenemos que hacerle como sea para poder comer, aunque tengamos que pagar más por lo mismo que antes comíamos.

Fíjese oiga, dijo una señora de semblante humilde, mi marido gana 58 pesos diarios, qué alcanzo hacer con ese dinero, las tortillas, frijoles y huevo, son lo que más comemos en la casa, usted creé, que podamos un día comer carne o pollo, así como están las cosas de caras, no es justo que el gobierno autorice aumentos en la comida y si nos llegáramos a enfermar, ya ve lo cara que están las medicinas, además de que no tenemos seguro, dios nos cuide, verdad.

Un par de señoras, vecinas tal vez, señalaron que sus hijos, ahora que entraron a la escuela, tienen que darles para gastar, mínimo son diez pesos por cada uno, a diario (no dijeron cuántos hijos son), nuestros maridos no cuentan con trabajo estable y por lo regular, andan ganando poco y es que en los trabajos les piden tener la preparatoria terminada para que sigan trabajando en esos lugares, desgraciadamente ellos no tuvieron ni escuela para aprender.

Lo que si me llamó más la atención de todas las amas de casa que me visitaron, es de que la mayoría de ellas no tienen ni secundaria terminada, la mayoría de ellas dijeron tener hasta dos o más hijos y que sus esposos no tienen trabajo estable, mucho menos seguridad social, muchas de ellas tuvieron a sus hijos en el Hospital Central de Tepic y otras más en la Cruz Roja.