*Empresarios salpicados de lo funesto
*¿Secuestro o levantados?, con tanta
policía no se sabe si es investigación federal.

Por Jaime Tapia López .-

Los empresarios dicen estar preocupados, por la ola de secuestros que están sufriendo en la actualidad algunos hombres riquillos del estado. A estos riquillos les preocupa, porque no tienen o quieren pagar agentes de la Policía Estatal, que los cuide y quienes así lo hacen, ni les preocupa lo que sucede con los demás, como a estos riquillos no les preocupa que haya desempleo y pobreza y que muchos jóvenes dejen de prepararse por falta de recursos económicos; mucho menos les interesa que exista corrupción en las instituciones federales,  estatales y municipales, sólo les interesa los riesgos que los amenazan ¿ Cuándo los empresarios han denunciado la corrupción de alguna institución? ¿Cuándo los empresarios han denunciado los abusos de la policía con la población? ¿Cuándo han pugnado para que no quede fuera ningún aspirante a la universidad? ¿Cuándo han exigido a las instituciones que cumplan con lo establecido en aras de mejorar las condiciones de vida de la población? El egoísmo del mundo empresarial es que asfixia al pueblo, porque de lo contrario, empresa y obreros vivirían en un mundo de plena tolerancia y con toda seguridad no estaríamos hablando de secuestros; el dicho dice: “cada quien tiene por lo que lucha” y los empresarios han luchado por vivir mejor, hasta llegar al derroche y a los lujos, nunca han luchado para que el pueblo tenga algo qué perder o cuidar, que le permita no envidiar a los demás, el egoísmo empresarial ha llevado a la humanidad a la desesperanza  y los actos delictivos se desprenden en gran parte de esa avaricia que las mismas leyes filtran a su favor. Los empresarios pugnan por su seguridad y también el pueblo pugna por la de ellos, pero en justicia, por lo que la seguridad es una quimera, mientras que para los magnates del dinero es una vacilada que la sostienen con los llamados guaruras que tienen a su servicio. Hoy en día y como están las cosas de revueltas, muchas de las veces, los secuestros o levantamientos que se dan, son por ajustes de cuenta entre empresarios de lo funesto y no por gente de bien que tendríamos que buscar con lupa, por lo que para los cuerpos policíacos nada fácil resulta esclarecer estos casos, que en la mayoría de las veces son usados para querer salvar el pellejo de quien la debe o resulta afectado en el momento. Si a todo esto le sumamos que detrás de los cuerpos policíacos, sobre todo federales, vienen atrás gente de fuera y respaldada, para la Policía Estatal (PEI), resulta aun más difícil porque pueden ser levantamientos que la misma federación hace de forma privada dizque para investigación ¿Y la PEI? Puede andar a oscuras, porque con tanta policía y ejército, no se sabe si en realidad es secuestro lo denunciado o simple investigación de los federales por sospecha. Esto es lo que salpica el pronunciado combate a la delincuencia quienes con el ánimo de destapar la cloaca, se pueden llevar por delante a mucho empresario que le quedó la fama de lo que fue, pero que ya no es, como muchos que heredaron y viven del dinero sucio que les dejaron sus padres y abuelos, pero ellos, ya no, porque todo esta lavado y hasta planchado. Siempre los empresarios, con contadas excepciones, han estado salpicados de dinero cochino, y con el, visten y calzan y son tan delincuentes como los demás, al grado que no se tientan el alma para dejar a gente en la calle o en la miseria, por tal de saciar sus ambiciones, muy parecidos a los secuestradores, sólo que estos lo hacen a su ley y los miserables ricos, al amparo del gobierno y sus amistades, así que debemos de irnos acostumbrando al ritmo de la violencia que ya nos puso el gobierno federal como un sistema de vida.