Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit

Todo político que aspira a un cargo de elección y participa ya como candidato en la contienda, puesta su mirada en el triunfo el día de los comicios, sabe muy bien y en forma anticipada que son los votos de los ciudadanos depositados en las urnas lo que definen esa lucha entre partidos y aspirantes, avalados por las autoridades electorales este 2012 no fue la excepción, sino que desde un principio en que se registraron los candidatos, éstos se lanzaron en sus campañas tras los sufragios de los posibles simpatizantes y seguidores de cada uno de ellos vayamos al grano. En este año electoral surgieron cuatro distinguidos militantes apoyados por los partidos de izquierda, coaligados; por Acción Nacional, PRI-Verde Ecologista, y Nueva Alianza; de ellos nos vamos a referir únicamente a dos , los de mayor fuerza política, que lucharon por la presidencia de la República: Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. El primero, perdedor de hace seis años al enfrentarse al panista Felipe Calderón, volvió a lanzarse como aspirante presidencial tratando de unificar a los llamados partidos y movimientos de izquierda en torno a su candidatura, con un nuevo rostro de conciliación entre las fuerzas políticas y con las organizaciones empresariales, dejando a un lado sus actitudes belicosas como en el pasado, pretendiendo con ello contar con mas aliados en su lucha por el poder.

Días antes, cuando se acercaba el primero de julio, fecha de la elección presidencial, firmó un documento ante el Instituto Federal Electoral comprometiéndose, entre otras cosas, a acatar y respetar los resultados electorales y la calificación que dieron tanto el IFE como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Hecho el computo de los comicios, el IFE dio como triunfador al ex gobernador Mexiquense Enrique Peña Nieto y perdedor a Andrés Manuel López Obrador, con una votación del priista de diecinueve millones 143 mil 616 y del segundo de quince millones 848 mil 827 sufragios. En esa elección se emitieron 50 millones 143 mil 616 votos, sumándosele al PAN 12 millones 732 mil 660 y Nueva Alianza un millón 146 mil 85. Al turnarse el fallo del IFE al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, última instancia, López Obrador se inconformó y pretendiendo que se invalidara la elección presentó pruebas para ello en que remarcaba la compra de votos, involucrando a instituciones bancarias en su financiamiento, y lavado de dinero.
Al paso de los días los magistrados del Tribunal analizaron punto por punto de las impugnaciones y las pruebas que presentó el peje tabasqueño, para llegar a la conclusión que las pruebas no tenían consistencia y por consiguiente no probaban nada de los cargos que se hacían para invalidar la elección presidencial dando por conclusión que la elección resultó limpia, por lo que procede declarar validez de las elecciones presidenciales y expedir constancia de Presidente Electo al candidato Enrique Peña Nieto. Posteriormente el mismo presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación hizo entrega de esa constancia a Peña Nieto. Y ¿Cuál fue la reacción del testarudo López Obrador? De inmediato rechazó el fallo del Tribunal y llamó a sus partidos a la desobediencia civil, realizar bloqueos y marchas de resistencia como herramienta para descreditar los resultados electorales y la calificación de validez de la elección presidencial.

Podemos afirmar que con ese fallo del Tribunal le recuerdan a Andrés Manuel López Obrador que LAS ELECCIONES SE GANAN CON VOTOS y esta vez la perdió con tres millones 294 mil 789. Por otra parte hay diputados del Congreso del Estado que siguen volando por las nubes y no quieren bajar para ver que ya concluyó hace muchísimos días el proceso electoral, para que cumplan sus obligaciones con el pueblo y gasten bien el dinero (¿serán 40 mil pesos?) destinado a apoyos económicos o en especie pues ahí, en el cubículo del diputado Víctor Eloy Jiménez Partida, del distrito de Tecuala, todavía permanece pegado un documento que dice: quedan suspendidos todos los apoyos económicos o en especie que a la fecha se venían otorgando a la población mas desprotegida, así como a instituciones u organizaciones de los sectores social y privado, hasta que finalice el proceso electoral. Ese es solo un ejemplo de cómo la mayoría de los diputados jinetean el dinero que debe ir al pueblo. Hasta la próxima Decanos del periodismo.