¡EL CARRERÍO CABRÓN!
Por Lupépera la mas lépera (y cabrona)

Mis vidas adorados, amores de mis amores, jediondos, huevones, vaquetones, comayes, bellas de noche y similares, aquí de nuevo su hermosa y querida amiga, amante y confidente Lupépera. Nos reunimos a tomar un cafecito mis ex compañeras de colegio y yo para platicar y arreglar el mundo mientras la lengua nos nos paraba a fin de criticarnos entre nosotras hasta por los codos. Platicamos, entre otros chismes, acerca de la manera tan incontrolable que en diez o doce años a la fecha nuestra tranquila ciudad ha estado creciendo. Porque nos ponemos a analizar las cosas y por ejemplo, antes teníamos un coche por familia, pero ahora cada miembro de la familia tiene su propio coche, y eso le ha dado en toda la madre al tránsito vehicular que ahora creció desmesurada e incontroladamente.

Nuestras calles tan angostas no fueron diseñadas para soportar esa afluencia de transportes particulares y públicos, y los nuevos fraccionamientos que se construyen en los alrededores de nuestra capital, duran menos que un pedo en la mano a causa del aforo vehicular que se hace presente y de la mala calidad de los materiales de construcción con que son hechos. Siempre se ha notado el brillo del colmillo de cualquier empresario para ahorrarse una buena cantidad del dinero que se había destinado para tal fin, y si a eso le sumamos también la corrupción típica de nuestro país por parte de los funcionarios del gobierno, a fin de que por una buena mordida se hagan de la vista gorda para extender el permiso para tal construcción

En fin, el punto no es ese, el meollo del asunto es que hasta finales de los noventas los vehículos eran los que tenía que tener una ciudad pequeña como la nuestra, sin más ni menos. Los agentes de transito, bien apodados mordelones o tamarindos eran los idóneos y no se necesitaban más, con los que había sobraba y bastaba para tener el control del asunto vehicular. Nuestro Tepic rallaba en lo aburrido. Muchos paisanos que venían a visitar a sus familiares, ya sea proveniente de otros estados o de la unión americana, siempre se quejaban de la ciudad y de su situación de ranchote. Pero aún así no nos quejábamos de tanto malandro suelto, de asaltos, de accidentes imprudenciales, de la inseguridad pública que ahora existe.

Es triste ver que lejos de ser una ciudad que crece al paso de una tecnología que tenemos que aprovechar, lo hacemos a la par de una inseguridad que no existía. Bueno, mi punto focal -lo ratifico- es el transporte público y sus usuarios así como el transporte privado. ¿Porqué cabrones tienen que contratar vándalos para que sean quienes lleven a cuestas las vidas de los pasajeros que usamos los camiones, las combis, los taxis? Andan vestidos como si anduvieran arreando vacas, huelen a crudo de varios días, fuman dentro del transporte, no respetan las señales de transito e incluso, las mismas reglas de seguridad que están publicadas en el interior de los transportes. El famoso anuncio de: No molestar al chofer mientras maneja, creo que ellos mismos no lo saben descifrar. Van plática y plática con otro cabrón que nomas se la pasan mentándose la madre entre ellos o pior aún, hablando chingadera y media delante de ancianos y niños y gente bien, que usa dicho transporte.


Y para ponerle más cerezas al pastel, también van jugando carreritas, traen el estéreo a todo volumen, le hacen más caso al pinche celular que al volante. Los chingados taxistas que deberían de ser un ejemplo de choferes, son unos pendejos para manejar, suben pasaje donde les da su chingada gana, no usan las direccionales ni las intermitentes, se meten en contra, van con el radio CB nomas hablando puras pendejadas, también fuman mientras llevan pasaje y son unos mulas de primera. ¿Qué nos pasa? En vez de andar gateamos, dijera mi abuela. Y las pinches autoridades, bien gracias. Como siempre haciéndose de la vista gorda. Cualquier información relevante que deseen que se anuncie muy al estilo de Lupépera, háganmela llegar a este correo y con gusto la haremos parte de mis chismes informativos: pabsigu@hotmail.es