Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Ya como representante de mi país -(contaba con treinta años de edad, y al recordar los tiempos de la guerra, me parece que estoy hablando de una tercera persona)- para llegar a esas lejanas tierras, me puse a estudiar aquella región, seguí la ruta inversa de los conquistadores, empecé con los Museos de la ciudad de Londres, donde aprecié muchas joyas que usurparon y robaron los conquistadores, llegué a París con el mismo propósito, nada más a los Museos, y luego de ahí a Roma, enseguida a Atenas, y cuando uno ve los testimonios que hay, obeliscos, y por supuesto los templos una hermosura Son aderezos extraordinarios de la humanidad Y de un de repente, pasando por Líbano –para ir con la historia- luego de volar bordeando por los países que están cerca, pero por razones de guerra les dábamos la vuelta, arribamos El Cairo, un lugar de ensueño, una ciudad de extraordinarios monumentos Luego las pirámides Yo me imaginaba, por lo que sabía, que decían que la esfinge era muy grande, pero cuando llegas ahí es un cachorrito, a lado de las enormes moles que son las pirámides de Keops, Ketren y Micerino, y luego el mercado, es una belleza, ahí encuentras de todo, cuando vamos a un mercado popular aquí, es un mercado árabe es un mercado persa, igual marchantito véngase, aquí le doy más barato órale... aquí tenemos de todo inclusive en los atuendos también se parecen.

Hemos visto algunos programas en el Internet y es sorprendente la similitud de arengas y del vestuario que los caracteriza

Ellos estuvieron ocho siglos en España, y algunos le llaman la madre España No ésta es una tía una madrina Si vas a buscar paternidades hay que irse hasta allá, hasta el Oriente Medio, andas en la calle y los parecidos son asombrosas, lo mismo en El Cairo que en Israel o Jerusalen, o en Jordania Yo viví en una etapa muy difícil, fíjate, te voy a contar una anécdota interesante, llegamos mi familia primero y yo al Líbano, a Beirut, para platicar con mis compañeros antes de llegar a El Cairo, llegamos y nos reciben en el aeropuerto, que prácticamente estaba solo, es cierto que llegamos en la noche pero no era muy tarde, eran como las nueve y nos llevaron al salón de protocolo, nos sirvieron un café, y se nos hizo raro que hubiera tanto misterio, al preguntarles qué estaba pasando nos dijeron: No se preocupe, es que hay amenaza de una bomba . Ah –les contesté- pues si hay amenaza de una bomba, pues vámonos... Salimos del aeropuerto, y los sabuesos andaban buscando hasta en los ceniceros a ver dónde estaba la supuesta bomba, y así salimos de ese lugar, y como a tres kilómetros ya llegamos a los límites donde estaba la población, que estaban esperando a sus familiares, ahí estaba el cordón y nos encontramos con la gente.
Fue una época muy dura y por lo tanto muy difícil, la que te tocó vivir junto con tu familia.
Con decirte que para no pasar por el área que corresponde a Israel, por razones de guerra, casi al llegar a El Cairo, nos encontramos con un enorme incendio, ya que fue uno de los cultivos que un grupo de luchadores habían tomado, y además habían hecho rehenes a todos los pasajeros, llegaron a un acuerdo, pero entre las formas de presión ahí estaban en la carretera. Así fue como arribamos a El Cairo. Un lugar de fábula, de por si ya era la capital más poblada del norte de África y de todo el Medio Oriente, entonces por razones del conflicto bélico la gente que vivía en Alejandría, que vivía en Suez, habían sido traída a El Cairo, entonces aumentó la población y por las mismas razones fueron alojadas hasta en las ermitas pasando momentos verdaderamente en condiciones lastimosas. Todo sucedió muy rápido, llegamos muy impresionados y nos empezaron a dejar despidiéndonos rápidamente los del protocolo y los de la embajada, y aquí se queda –todos ensotanados- y oscurece al tiempo que empiezan una serie de ruidos desconocidos y de gritos tremendos, que impresionaron a mis hijos, que estaban muy chicos, a mi esposa y todos dormimos en una misma recámara esa noche Al día siguiente todos esos gritos desconocidos que lograron sobrecogernos, eran una serie de pregones que una fila de vendedores ambulantes y dicho en español, has de cuenta que un egipcio que no sabe, pernocta en nuestra capital y al amanecer pasa el de los tamales, tamaaaales de camaaaarón el del gas, el de las tortillas, el pan el del agua, etcétera, y toda esa gama de comerciantes mañaneros que nos despiertan pregonando sus productos Y además ese ulular de los gritos que al no conocerlos puedes pensar que son quejidos o alaridos o algo parecido.

Control Señores Control Pronto continuaremos con esta interesante y amena charla con el Lic. Celso H. Delgado Ramírez, ex gobernador de muestro estado.
(Líneas. Tel. 311 158-66-55).