Juan Fregoso

Acaponeta, Nayarit.-Se inconforman ciudadanos por la actitud prepotente del nuevo Delegado de Tránsito del Estado, quien a menos de un mes de haber llegado a esta ciudad ha sembrado el descontento entre choferes y motociclistas, ya que dicen que el funcionario arribó con la espada desenvainada para infraccionar por el más leve motivo a los conductores.

De acuerdo con la información proporcionada al reportero, el nuevo delegado responde al nombre de Juan José Rodríguez Bañuelos, quien antes de ser agente de tránsito y posteriormente delegado se desempeñaba como agente de la judicial del estado; que estuvo trabajando ya como delegado en Ruiz y Tecuala, de donde fue corrido por presión de la ciudadanía, precisamente por su conducta arbitraria.
La inconformidad de los quejosos consiste en que este funcionario, en menos de quince días infraccionó a sesenta motoclistas y otro número similar de conductores de carros. Según las fuentes, el delegado llegó con muchas ganas de trabajar a favor del gobierno del estado como lo demuestra que en un tiempo récord haya multado a cerca de cien conductores por faltas a la ley de tránsito, como es el caso de no portar el casco reglamentario los motociclistas o porque algunos no traen licencia de conducción; en algunos casos esto es verdad, pero en otros son mentiras, dicen los denunciantes.

Aarón Martínez de la Paz denunció que el 13 de septiembre fue interceptado a la altura de la Tienda del ISSSTE por una patrulla de tránsito, que lo detuvo con lujo de violencia porque el señor no llevaba el casco puesto, falta que don Aarón reconoció al expresar que es por su propia seguridad, sin embargo, considera que las autoridades de tránsito deben aplicar la ley con un sentido más humanitario, es decir, que primero se debería amonestar al infractor, antes de dejarle caer todo el peso de las normas que rigen la vialidad; creo, recalcó, que en estos tiempos las autoridades deben considerar la situación económica que estamos viviendo.

Martínez de la Paz, dijo esto al referirse que el delegado intentó imponerle una multa cercana a los 4 mil pesos, cantidad que le parece injusta porque el trabaja como fotógrafo y este oficio no le da para pagar esta cantidad insultante. Aclaró que gracias al regateo la multa que finalmente pagó fue de 500 pesos, pero el delegado no le dio ningún recibo, lo cual en su opinión es otro abuso de las autoridades de tránsito, y que por lo tanto, la Dirección General de Tránsito del gobierno del estado debe llamarle atención al delegado.

Pero no solamente Aarón Martínez ha sido víctima del nuevo delegado, sino muchos otros particulares han sido sancionados con multas estratosféricas, inclusive, muchos afectados estiman que el delegado Juan José Rodríguez Bañuelos, posee una mentalidad fascista, pues cree seguramente que todavía es agente de la judicial de donde al parecer lo destituyeron por abusivo, bueno, tan abusivo es que hasta ha infraccionado a los oficiales de patrullas de la policía municipal, ya que algunas unidades de esta corporación no portan con las placas correspondientes. El problema, dicen los quejosos, si no da el recibo respectivo a dónde va a parar todo ese dinero producto de las multas, con toda seguridad va a parar a sus bolsillos, pues todo indica que este delegado no viene a imponer el orden sino a robar, por este motivo ha sido corrido de los municipios donde ha estado.

Más aún, subrayan que Juan José Rodríguez Bañuelos no quiere saber nada de la autoridad municipal, con la cual debería mantener un estrecho contacto para llevar a cabo su trabajo en perfecta coordinación, como ha sido la costumbre de todos los delegados que han trabajado en esta ciudad, pero sucede que este señor dice que él no tiene porqué rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a la Dirección General de Tránsito, porque a él lo puso el gobernador del estado y que solamente al mandatario obedece, pero si esto es así no creemos que el gobernador le haya dado instrucciones para robar a los conductores, puesto que se supone que también el delegado está obligado a respetar las leyes, afirman los agraviados, quienes remataron diciendo que cuando la perra es brava hasta a los de su casa muerde.