José María Castañeda
SANTIAGO.- Existe indignación por parte de las familias de los jóvenes ayudantes de Oswaldo Ramos Parada, conocido como El Dulcero y que fuera ultimado a balazos al resistirse a ser asaltado por cuatro sujetos que portando pasamontañas en sus rostros le salieron al paso en el tramo de terracería que separa a los poblados de la Boca del Camichín y los Corchos.
Los hechos, ocurridos el pasado lunes a las 20 horas, fueron narrados por dos de los ayudantes de El Dulcero quienes contaron que cuando regresaban a esta cabecera municipal, después de haber surtido de dulces y golosinas a varios poblados marismeños, a bordo de una camioneta Chevrolet Silverado azul, con camper, les salieron al paso cuatro sujetos que cubrían sus rostros con pasamontañas y armados con pistolas; optando ellos por salir de estampida del interior de la camioneta, mientras que los forajidos se dirigieron directamente con el conductor de la unidad, al parecer a sabiendas que éste traía el dinero de las ventas del día.
Agregan que alcanzaron a escuchar algunas detonaciones, para de manera posterior ver como los homicidas corrían en distintas direcciones. Más tarde los jóvenes, cuya edad es de 22 años uno y 17 años el segundo, regresaron a la escena del crimen, solo para ver a su empleador muerto, recostado sobre el asiento de la unidad vehicular, llegando de manera posterior policías municipales y judiciales, así como soldados del treceavo batallón de infantería, quienes se dedicaron a peinar el área tratando de dar con los asesinos, sin embargo el operativo fracasó al huir los criminales no se sabe si por agua o por tierra.
Sin embargo –narran los mismos aquí empezó el calvario de los ayudantes de El Dulcero, ya que a los domicilios de cada uno se presentó una patrulla de la Policía Estatal Investigadora (PEI), quienes invitaban a los testigos a firmar su declaración, manifestando la hermana de uno de ellos que a su familiar, uno de los uniformados que parecía ser el comandante, les dijo:Préstenme a su muchacho, nada más firma su declaración y a lo mucho en dos horas nosotros mismos lo traemos de regreso.
Ante esta aseveración, mi propia madre urgió a mi hermano para que acudiera a firmar; sin embargo, ahí dio inicio nuestro sufrimiento, ya que desde ayer mi hermano está desaparecido; nosotras –dijo acudimos a las oficinas de la judicial y vimos como mi hermano y su compañero eran maltratados por los judiciales; incluso fueron torturados, ya que mi hermano estaba esposado y con el rostro cubierto con una camiseta, a la vez que iba todo mojado, y además, nos señaló el agente judicial, que así vayan con el gobernador, no entregarían a los chamacos, ya que estos se habían robado el dinero que no pudieron llevarse los asesinos. Expresando la mujer que los judiciales les pedían 6 mil pesos para dárselo al agente del ministerio público y que de esta forma el representante social otorgara el oficio de libertad de los detenidos.
Nosotros le pedimos al procurador de justicia Lic. Edgar Veytia, dijeron las denunciantes en el programa del licenciado Jesús Narváez, que nos regresen a nuestros hermanos e hijos, ellos sufrieron la pena de ver como asaltaban y daban muerte a su patrón para robarlo, y ahora quieren culparlos a ellos de algo que no cometieron, dijeron las mujeres ya con lágrimas en los ojos en el noticiero del Lic. Narváez.