Combate a la delincuencia crea más de lo mismo
Por Jaime Tapia López .-
La violencia en el estado, ha puesto en alerta a la sociedad nayarita porque a río revuelto ha salido rasurada sin conocer o explicarse lo que realmente está sucediendo. Para todos es conocido que desde la llegada del panismo, con Felipe Calderón, el lodo se ha batido, expidiendo un olor pestilente que todos los extractos sociales han sentido el malestar maloliente que todo esto conlleva. Seguramente los proyectistas del presidente, creyeron que el combate a la delincuencia o mejor dicho al narcotráfico, perjudicaría únicamente a quienes vivían de estas prácticas, sin contar que la sociedad saldría perjudicada, tanto económicamente, como física y moralmente. La expansión de fuerzas federales por todo el país, lo único que acarreó fue incertidumbre y zozobra en todos los pueblos y a estas alturas ya son víctimas de las propias fuerzas federales. La federación en su afán por golpear al narcotráfico más que a la delincuencia en común, ha otorgado a los mandos federales poderes extraterrestres, mismos que ejercen con toda impunidad sin importar color o credo. Ahora se sabe que la sociedad que mueve la economía mediana (comerciantes), frecuentemente están amenazados por delincuentes que suelen estar protegidos por algún cuerpo policiaco a excepción de algunos cabos sueltos que se dan en casos ausentes. Para todos es conocido que el proyecto sexenal del presidente Calderón, a mitad de su sexenio, ha demostrado todo un fracaso y que el objetivo será malogrado por ser México un país con características muy diferentes a todos los demás y nada qué ver con Colombia, que por más que se diga exitoso en el combate a las drogas, lo único que logró es controlar el mercado pero jamás erradicarlo ¿De dónde viene o con quién siguen tratando los comerciantes contrabandistas mexicanos? El método del presidente Calderón para combatir la delincuencia que surge de la gente del pueblo, fue equivocado por caracterizarse como golpista y el que a golpes corrige, golpes recibe y en el caso del calderonismo no fue la excepción. Ya todo el país está conciente que estamos en plena revolución tras una cortina y a río revuelto ganancia de pescadores y los cuerpos policiacos no se “chupan” el dedo, saben, que entre la confusión, como en toda revolución, las bolsas se pueden llenar de dinero y a Calderón darle atole con el dedo con su locura.