Por Jolumeca

Ixtlán de Río.- A pesar de que la distinguida señora Estela González Preciado, fue despojada de sus pertenencias y de la herencia paterna por sus hermanos encabezados por Francisco Javier González Preciado, sigue realizando su labor de buena samaritana apoyando a los desvalidos a pesar de su precaria situación económica.

Estela González Preciado, es considerada por la comunidad de vulnerables, de indigentes y de los trampas su ángel guardián, en su casa encontraban el alimento que les mitigaba el hambre y la sed, incluso se enfatiza por parte de los beneficiados por Estela, que les regalaba la medicina cuando no podían comprarla.
Lamentablemente al ser despojada de su casa ubicada por la calle Hidalgo, se cierra esta fuente apoyo para los necesitados, por dicho lugar en mención siguen desfilando personas mayores indigentes y trampas, buscando ayuda, se van con las manos vacías porque la casa benefactora se encuentra cerrada, no está Estela, para apoyarlos como antes.