En vísperas de una edición más de la liga del Noroeste

José María Castañeda

SANTIAGO.- Raymundo Betancourt Ceballos, a quien le reconozco que es un profundo conocer del llamado rey de los deportes el béisbol, en el juego final entre los Electricistas del Paquillas Santana, y los Indios de Sentispac, nos hizo llegar el recorte de una columna de la autoría del desaparecido amigo Cecilio Cervantes Testa, publicado en el periódico Realidades con fecha 20 de mayo de 1999, titulado Un combate no programado

Durante aquella liga del noroeste de béisbol, que tantos añoran y que tanto desean su regreso, se escenificó un singular combate a puñetazos entre el Diablo Núñez, y el ampáyer Tuxpeño Abrahán Iñiguez, el escenario del choque tan especial que la gente recuerda en la ciudad capital de los cocos amarillos, manejaba el equipo visitante Tepic el famoso Diablo Núñez, cuando un poco de tiempo atrás, el fuerte atleta había sido estrella, había sido estrella refulgente en la liga de la costa del pacifico, y en la liga mexicana de verano. Después de que su violento bate, había depositado muchas pelotas detrás de la barda, de diferentes parques, y su gran velocidad en las praderas había resuelto problemas a la defensiva, para el público coquero y para el ampáyer Abrahán Iñiguez, aquel lanzamiento del Cañón Araiza, protestado por el Diablo Núñez, había sido un strike, la protesta del manejador visitante se iba haciendo más ya más larga. Núñez, manoteaba airado señalando, según su apreciación la altura del lanzamiento que para él debió de haber sido marcado bola mala.

Abrahán dejó su lugar atrás de home, y mirando su reloj, le dio al manejador un plazo perentorio para que abandonara el terreno y así continuar el partido, inconscientemente sumidos en la discusión que subía de tono ambos fueron avanzando hasta el terreno del parador en corto, donde después de reciprocas mentadas de madre, la violencia estalló. Abrahán decretó la expulsión del indisciplinado, empezaron los puñetazos ante la rechifla del público, que siempre está dispuesto a disfrutar de los platillos extras, que tan frecuentemente se dan en estos espectáculos, rápidamente el pleito inclinando en favor del ampáyer Iñiguez, que era tan grande, y fuerte como el gran jardinero central, que escribió parte de la historia beisbolera del país, con su asombrosa velocidad en los senderos.

Abrahán empezó a utilizar el arma natural de los ampáyeres, la careta, y con sus fuertes golpes pronto fue dominando la situación. La policía estuvo a punto de entrar al campo de juego, Pero Iñiguez, lo evitó imponiendo su autoridad, los jugadores capitalinos se llevaron al Diablo al Dogaup, para que el juego prosiguiera. En su rostro llevaba la marca de varios golpes pues la careta es de metal, aunque está acojinada de piel a pesar de lo ocurrido Núñez se volvió a colar al terreno de juego para continuar dirigiendo y Abrahán, se hiso el desentendido creyendo que todo había pasado, y el pleito había terminado, de pronto el Diablo se abalanzó sobre él descuidado Solón, esgrimiendo un bate negro del 35 con el cual falló tres o cuatro batazos al prestigiado sastre coquero. Sacaron del terreno de juego al manejador y este salió llorando de coraje con una ira impresionante pocas veces vista. A la distancia de los años los viejos aficionados recuerdan un episodio que tuvo cierto parecido con el ya descrito el Tamalero Zazueta un pelotero sinaloense que pesaba 110 kilos de peso, agredió cobardemente al ampáyer coquero Gori Cruz, tras protestar primero de palabra y luego a puñetazos el conteo del en home, el receptor Culichi, Zazueta llevaba una ventaja de más de 50 kilos en proporción con su rival, que no llegaba ni a los 60 kilos, el choque entre Abrahán, y el Diablo, fue un choque parejo, no así la agresión del Tamalero que fue cobarde y brutal. Son detalles del béisbol, pero algunos hay que no debían de vestirse de peloteros, porque avergüenzan el deporte.

Por cierto señala Mundo Betancourt, que cuando ocasionalmente acude a Tuxpan, al pasar por la sastrería de Abrahán Iñiguez, le grita Pley bolllll, y este a su vez le contesta pelotero a la bola saludos al chaparrito pimentoso jefe de ventas de la agencia Dispamosa de los hermanos Porras.