Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit
En nuestro anterior comentario centramos nuestra atención al radical cambio de actitud del gobernador Antonio Echevarría Domínguez hacia la organización sindical del Magisterio y sus dirigentes, tan tensa en meses anteriores y a veces agresiva en tratándose de las relaciones laborales y cuestiones administrativas, pues se pretendía acabar con el cacicazgo del líder moral Liberato Montenegro Villa. De ahí para adelante las relaciones entre el jefe del ejecutivo y sección XX del SNTE. Mejoraron sobremanera, que todo marcho sin contratiempos y malos entendidos, buscándose en todo momento un dialogo cordial para solucionar diferencias, sin exhibir el poder del régimen y la fuerza de la unidad del sector educativo.. Lo contrario se vio en tratándose de gobierno y transporte organizado, comandado por el cacique José Félix Torres Haro, al caer este de su pedestal por la influencia del mandatario Nayarita que le quitó toda la fuerza a la ACASPEN y su líder, al no permitir que siquiera manipulando los nombramientos del director y demás funcionarios de Transito del Estado y en la selección de candidatos a puestos de elección, como ya estaba siendo costumbre en algunos municipios y distritos electorales. Torres Haro ya se había dado el lujo de imponer como directores de Transito del Estado a Juan Lara, Armando Trigueros y a Javier Carrillo Casas, así como enviar al Congreso del Estado como diputados al mismo Trigueros, a Carrillo Casas, Cesar Delgadillo, Héctor Sandoval, Manuel Medina Luna. En esos años del cacicazgo de Félix, los presidentes municipales de San Blas eran escogidos por él, con el visto bueno del PRI, en donde tenía mucha influencia por haber sido su dirigente estatal y antes dirigente de la Federación de Trabajadores de Nayarit. Los periodistas organizados no olvidan a este nefasto político por haberles arrebatado la sindicatura del municipio de Tepic y entregársela a un burócrata del SUTSEM y desde entonces no ha sido recuperada por el gremio de los comunicadores.el cacique transportista es diputado por primera vez en la XVII Legislatura, primero de diciembre de 1972 al 30 de noviembre de 1975, durante el régimen del gobernador Roberto Gómez Reyes y por segunda ocasión en el XXIV Legislatura, por el primer distrito, alcanzando a ser líder cameral; después pidió licencia Félix Torres para competir por la presidencia municipal de Tepic y en la presidencia del congreso quedo Marco Antonio Fernández Rodríguez en lo que respecta al magisterio, siempre manifestó su unidad y respaldo a sus dirigentes al enfrentarse al inicio de la administración de Echevarría Domínguez, sobresaliendo la figura de su líder moral Liberato Montenegro Villa si eso hubiera ocurrido en la que fuera y poderosa central del transporte, como lo fue la ACASPEN, en que su líder José Félix Torres Haro la abandonó cuando requería de su apoyo e influencia; se hubiera tenido a un jefe del ejecutivo cambiando también su política de trato con los concesionarios del transporte y no como sucedió, de re chazo a todo lo que oliera a organización transportista, sea de las siglas que fuera. No cabe duda que la unidad es la que marca la fuerza de las organizaciones y el respaldo decidido de sus dirigentes toda vía cuando Félix Torres Haro reflejaba su fuerza en el transporte, mandó a los dirigentes de la alianza de taxis amarillos a efectuar un plantón frente a palacio de gobierno desafiando al mandatario Echevarría Domínguez contra sus disposiciones relacionadas a ese gremio, ofreciendo el mismo Félix a los permisionarios que ese mediodía se sumarían al movimiento los camiones del servicio urbano y luego, el transporte foráneo no es por demás decirlo, que los vehículos del paro frente a palacio, no sumaron una mayoría, sino que muchos de los permisionarios se negaron a seguir las ordenes del cacique Félix, pues las consideraron fuera del orden y más cuando sabían que la reacción del gobierno los perjudicaría, pues tenía todo el poder en sus manos.. Esa reacción no se hizo esperar, al mandar Transito del Estado sus inspectores y demás personal a levantar actas sobre los taxis, numero y sitio de servicio, para cancelar las concesiones a los transportistas.. En tanto el gobernador Echevarría otorgaba permisos a toda persona que deseara dar el servicio público, lo que ocurrió en número limitado, pero si, como una represalia al movimiento del transporte organizado que se rebelaba a las disposiciones del régimen. Al ocurrir la desbandada de taxis, al no sentir sus propietarios el respaldo de sus dirigentes, por el incumplimiento de sumarse al plantón el transporte urbano y foráneo, como lo prometió líder moral hubo una total desmoralización entre los paristas que con el tiempo se tradujo en el rechazo a la ACASPEN como su organización, renunciando a ella el conjunto de socios de la alianza de Transportes de Tepic, durante una asamblea y en esa forma debilitar mas el mando del cacique transportista, ya que esa central representaba la fuerza por su membrecía y poder económico Hasta la próxima Decano del periodismo.