José Guadalupe Rocha Esparza

Una voz distinguida en el arte lírico mundial, orgullo de Durango, fue la mezzosoprano Fanny Anitúa Yáñez, oriunda de Topia (1887-1968), alumna de Juan de Dios Peza, quien interpretó magistralmente obras de Glück, Wagner y Rossini, portentosa voz que recorrió el mundo junto a Enrico Caruso, el tenor más famoso en la historia de la ópera.

La grave voz femenina y rica sonoridad de Fanny Anitúa quedó manifiesta en la Scala de Milán, Teatro Colón de Buenos Aires y Teatro Augusto de Roma, entre otros, despidiéndose en 1948 con aquella ópera de cuatro actos llamada La Gioconda de Ponchielli en el Palacio de Bellas Artes, interpretando La Cieca, voce di donna, invidente.
Como fundadora del Seminario de Cultura Mexicana viajó en 1959 a Chihuahua, acompañada por su hijo Arrigo Coen Anitúa, siendo recibida por el entonces presidente de la corresponsalía, José G. Rocha Chávez. Aquella noche (ver fotografía), la talentosa cantante reconoció a María Aizpuro de Lille como su maestra de solfeo en el mineral del Parral.