Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-Juan Manuel Catón Quiñonez, uno de los fundadores del moribundo Partido de la Revolución Democrática, probablemente no aguanta los latigazos de su negra conciencia, pues el ex director del Oroapa, tiene su casa en venta y no porque necesite dinero sino porque no soporta la mirada acusadora del pueblo acaponetense, al cual robó a manos llenas cuando estuvo al frente del organismo citado.
La mayoría de funcionarios del trienio perredista, luego de dejar el poder se ausentaron del municipio en un vano intento por borrar las huellas de la corrupción que caracterizaron la administración pasada. Sólo unos cuantos permanecen en la ciudad pero muy poco se dan a ver, como es el caso del licenciado Roberto Hernández, quien por cierto se encuentra construyendo una regia mansión en la colonia Invinay. El ex secretario de Gobierno supo aprovechar bien el cargo que tuvo, puesto que se dice que logró amasar una considerable fortuna con la que ahora se da una vida sultanesca cuando hay cientos de familias acaponetenses que no tienen ni para comer.
Otra distinguida perredista que se decía de izquierda hasta las cachas, es la ex regidora Beatriz Mitre Ayala, que tampoco tenía un techo digno para vivir, pero al llegar al poder muy pronto se hizo de mulas Pedro. El caso de esta señora es verdaderamente sorprendente, ya que antes de ser regidora vivía en una modesta vivienda, no tenía ni siquiera para una recarga telefónica, su vestimenta era más que modesta, sin embargo, una vez investida como flamante regidora su vida dio un giro de 180 grados.
Con materiales de construcción de la dirección de Obras Públicas, pudo construir una buena casa. Compró vehículos y según la versión de sus propios correligionarios compró terrenos no solamente en Acaponeta, sino también en otras partes del estado. Aquella sencilla mujer que llegó a decir que lucharía por mejorar las condiciones de vida de los más necesitados, de la noche a la mañana se volvió en una burguesa ricachona que actualmente radica en la ciudad de Tepic, en donde se codea con la crema y nata de las tribus naranjistas.
Mientras que Juan Manuel Catón, aparentemente ya no quiere saber nada de política, la Beti Mitre viene trabajando en pos de una diputación plurinominal, posición que le prometió el bandido de Guadalupe Acosta Naranjo, como si la brillante licenciada hubiera trabajado a favor del pueblo, cuando lo que realmente hizo fue saquear las finanzas públicas mediante facturas falsificadas que fueron exhibidas en la prensa local.
Pero Beti Mitre, ya no acuerda de sus corruptelas, tal vez porque piensa que el pueblo no tiene memoria histórica, pero se equivoca la señora, porque existen documentos que revelan todas las tranzas que realizó en su calidad de regidora, por eso es que está buscando ser postulada como candidata a diputada por la vía plurinominal, porque intuye que si juega por mayoría tendría un rotundo fracaso, no ganaría ni en su colonia, dicen perredista de viejo cuño.
Lo cierto es que todos aquellos que tuvieron la oportunidad de servir a su pueblo, salieron forrados de billetes sin importarles en lo más mínimo dejar un municipio en la bancarrota. Todos se enriquecieron exorbitantemente, cuando tuvieron la coyuntura de hacer historia, pero la ambición los cegó y sólo pensaron en su bienestar propio y no en el bien común, que es el fin primordial de todo gobernante. Ahora, sin rubor alguno, muchos quieren regresar al poder para seguir saqueando al pueblo, mientras que los más mesurados han optado por huir como ratas del municipio, pues no pueden—por más que lo intenten—ocultar los agravios cometidos a los acaponetenses, que aún no logran reponerse del duro golpe que recibieron.