Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-Los servicios médicos que brinda el hospital comunitario de esta ciudad, son calificados como pésimos por la gente que se ve en la necesidad de acudir para su atención debido a algún padecimiento. Curiosamente da la impresión de que el mismo hospital se encuentra más enfermos que los enfermos, ya que la situación en que se encuentra al no tener las medicinas necesarias bien podría ocasionarle un colapso que lo lleve a una muerte súbita, puesto que sin exagerar, la institución adolece de los medicamentos para curarse ella misma.
Y esta situación no es de ahora, sino que data desde hace tiempo, confiaron algunos entrevistados que pidieron el anonimato para evitar verse envueltos en problemas, pero aseguraron que el servicio que se presta en el sanatorio deja mucho que desear, por lo que solicitan que las autoridades de salud del estado pongan orden en este asunto.
Entre las muchas irregularidades que existen destaca la mala atención del personal administrativo, falta de médicos que puedan dar un servicio eficiente a los pacientes, la carencia de médicos especialistas, como traumatólogos, los servicios laboratoriales son inoperantes porque no se tienen los aparatos necesarios para realizar los estudios correspondientes que demanda la población, mientras que los servicios de urgencia son tan deplorables que el paciente para ser atendido necesita ir literalmente muriéndose, pues de otra manera las personas no son atendidas en ese momento, tienen que hacer antesala por horas hasta que decidan los médicos atenderlos.
El quirófano se encuentra en condiciones insalubres, además de no contar con lámparas adecuadas por lo que practicar una intervención quirúrgica en tal estado es un riesgo para la integridad del paciente. Por otro lado, las salas donde son hospitalizadas las personas carecen de una ventilación apropiada, por lo que en tiempos de calor los enfermos tienen que soportar las altas temperaturas y hasta los mosquitos que se filtran por las ventanas. Es un verdadero suplicio para todos aquellos se ven obligados a recurrir al centro de salud, de ahí que es urgente la intervención de las autoridades de salud del estado, ya que no es posible que a estas alturas el hospital se encuentre en las mismas condiciones de hace diez o quince años, comentan los quejosos.
Asimismo, dicen que de nada sirve que los consulte un médico, porque generalmente, las medicinas que el galeno les receta no las tienen en la farmacia. La falta de medicamentos los obliga a comprarlos en farmacias particulares, cuando se supone que los centros de salud deben tener los fármacos necesarios y suficientes para proporcionarlos a los derechohabientes. Todos los hospitales, expresaron algunos entrevistados, son para atender a la gente de escasos recursos, ya que la mayoría son trabajadores que perciben un raquítico salario que ronda entre los cincuenta o cien pesos, cuando algunas medicinas que les son recetadas tienen un precio en las farmacias particulares hasta de cuatrocientos pesos o más, cantidad que un obrero o una empleada doméstica difícilmente puede pagar, argumentan.
Por esta razón, dicen, el centro de salud debe acoplarse a los tiempos que vivimos. El sanatorio requiere ser modernizado para hacerlo más eficiente y funcional, puesto que es inadmisible que en pleno siglo XXI, en que se cuenta con la tecnología más avanzada en materia de servicios de salud, la clínica de Acaponeta se encuentre en estas condiciones tan lamentables, muy similar a las que hay en las comunidades rurales, las cuales no tienen ni siquiera un suero antialacrán o ni siquiera una simple aspirina.
Acaponeta ha tenido un crecimiento demográfico notable, tiene muchas localidades, muchas de las cuales no tienen una modesta clínica, por lo que la gente acude a este centro de salud con la confianza de que aquí recibirán una atención eficiente, pero en la mayoría de los casos, al no contar con el equipo médico necesario, como tampoco con especialistas para algunas enfermedades que lo requieren, son canalizados al nosocomio de Rosamorada, Santiago o Tepic y esto implica pagar el traslado de ambulancia que oscila entre los 800 o mil 200 pesos que repercute en la economía de los enfermos.
Por ello, la gente insiste que ya es tiempo de que el centro de salud de Acaponeta, se ponga a la altura de los demás, porque hay enfermedades que deben ser atendidas inmediatamente, hay pacientes que han fallecido en el trayecto cuando son traslados hacia los otros hospitales y esto no puede seguir así. Urge, pues, que el secretario de salud del estado, Óscar Villaseñor Anguiano, tome cartas en el asunto lo más pronto posible, porque con la salud no se juega, advirtieron los denunciantes.