Por: Paúl Moreno
Como ustedes saben, la ventaja de una columna es que se plasma la opinión de quien la escribe, y es esa razón la que me permite dar mi punto de vista sobre el calvario de un grande y fuerte personaje, quien ahora funge como edil del municipio de Tepic.
En lo personal, debo reconocer que Gonzales Curiel a pesar de haber recibido un Tepic saturado de deudas, aunado a una plantilla laboral muy por encima de la que en realidad soporta y necesita el ayuntamiento, ha sabido nadar contra corriente y a pesar de todo, ha cumplido con sus pagos a los empleados poniéndose al día con los atrasos que se les debía desde anteriores administraciones, atrasos en los que participó el actual ejecutivo estatal.
Hablando de seguridad, creó la Policía Vial Municipal, provocando un adelanto a la dignificación de cada elemento que la conforma; Con su nuevo y formal uniforme además de la capacitación continua que reciben, han logrado otorgar un servicio más profesional y ético, pues en la actualidad se dan más logros y han bajado las quejas de la población contra esta corporación.
González Curiel sin quejarse como otros de las deudas heredadas, ha preferido muy a su manera buscar soluciones y no llorar como bebé apaleado, con estas palabras me refiero a la problemática del abasto de agua en las colonias, las cuales muchas de ellas ya cuentan con el vital líquido de forma regular.
Tres años son pocos para un gobierno municipal, pues en el primero se dedica a buscar un paliativo para todos los desordenes encontrados que les heredó el anterior, por lo que usualmente no brillan los escasos trabajos u obras ante tantos atrasos, es en el segundo en el que fluyen los recursos federales para las gestiones realizadas en el primero, por lo cual las obras empiezan a lucir, y sobre el tercero ya les platicaré más adelante.