Por Rafael González Castillo
El cultivo de frijol y de maíz en breve tiempo dejarán de ser rentables porque a la entidad seguirán llegando granos básicos de otros países a precios bajos. El tratado del libre comercio y el acaparamiento de tierras a través del rentismo le darán el tiro de gracia al campo.
La actividad se salvará si se buscan cultivos alternos que puedan competir con los que se producen en otras naciones.
La reflexión es del sacerdote católico, José de Jesús Hernández Espinoza, quien durante mucho tiempo apoyó a los campesinos de la costa por medio de la organización denominada Fe en el Campo.