José María Castañeda .-

SANTIAGO.- La verdad es que me cuesta trabajo escribir la presente nota, por la indignación que siento al saber que una caterva de cobardes amparados en el anonimato haciéndose pasar como miembros de la célula de los zetas, extorsionan bajo amenazas de muerte, aderezado con mentadas de madre, a pacíficos ciudadanos para que les entreguen determinada cantidad de dinero, so pena de matar a uno de sus familiares si no hacen lo que se les índica.

Sin embargo la impotencia que siento en estos momentos es que estos sujetos al amenazar de esta manera a quien fuera uno de mis grandes amigos, Alfonso Corona Santiago, ampliamente conocido como, Poncho Corona, como solíamos llamarlo quienes nos considerábamos sus amigos, quien venía de una larga convalecencia producto de una embolia que sufrió en su negocio de “Auto baños el Delfín” debido a las secuelas que le dejara esta enfermedad se volvió hipertenso, éste se impresionó al extremo de que el pasado miércoles sufrió un ataque cardiaco que terminó con su vida.

Hablar de Alfonso Corona, es hablar de alguien que a base de tezón en su trabajo pudo hacerse de su  “changarro” como solía llamar a su negocio de lavado y engrasado, pudiendo sostener con decoro a su familia y a sus hijos, además de a sus sobrinos quienes crecieron bajo su sombra y por ello lo llamaban papá, sus pasiones además del amor por su esposa “Chonita” y por su familia, lo complementaba con el béisbol deporte del cual no pocas veces fue patrocinador de equipos de segunda fuerza, y la pesca.

Todavía pocos días antes de morir planeaba ir de pesca, aprovechando que se encontraba en esta ciudad uno de sus amigos, quien por cuestiones de trabajo radica fuera de  nuestro caluroso municipio, pero no por eso menos hermoso, por desgracia insisto una caterva de hijos de la chingada, con el respeto que me merecen mis lectores por el exabrupto amparados en el anonimato haciéndose pasar por miembros de la banda de los zetas, lo amenazaron de muerte, a el, y a sus hijos en caso de que no les diera el dinero que le pedían, subiéndole la presión a grandes decibeles, presión que finalmente vino a provocarle la muerte debido a un ataque cardiaco que acabó con la vida de un excelente amigo y un mejor padre de familia, descanse en paz, Alfonso  Corona Santiago, Poncho Corona para sus amigos.