“Muere la gente honrada y a nadie le llama
La atención; desaparece la gente buena y nadie entiende
Que la muerte los libra de sus males. Ellos me
Obedecieron en todo y ahora descansan en paz.”
Isaías 57: 1-2
A través de estas líneas queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento por las atenciones que se sirvieron prestarnos en los tiempos duros que estamos viviendo.
Cuando se atraviesan momentos tan difíciles como estos, siempre es grato encontrar una mano dispuesta a sostener, un rostro con una sonrisa en los labios, una palabra de ánimo, un abrazo sincero.
Sabemos que Ismael Montes descansa ahora en la dulce presencia del señor y esto nos llena de consuelo y satisfacción, y el aprender a vivir con su ausencia nos llevará el resto de nuestras vidas. Nos alienta el hecho de que contamos con todos Ustedes para hacer esto más llevadero.
El legado que él dejó es grande, nunca hubo crítica en sus labios, nunca un desprecio para nadie, sino lo contrario, nos animaba a amar sin condición y a perdonar. Fue un hombre íntegro, un hombre dispuesto siempre a ayudar, a servir, responsable en todas las áreas de su vida. Un excelente esposo, un padre ejemplar y un abuelo amoroso. Seguir su ejemplo será un reto y un gran desafío diario.
De nuevo, muchas gracias por estar con nosotros, por demostrarnos su amor y alentarnos con su presencia y sus palabras. Dios les bendiga grandemente.
AFECTUOSAMENTE
Su esposa:
María Teresa Moran Valdez
Sus hijos: Ismael Montes Jr.
Citlalli Carmelita y
Xol Montes.