Por José María Castañeda


De nueva cuenta en entredicho la Dirección de Seguridad Pública, luego del escándalo suscitado por la muerte de un humilde trabajador de la empresa Bon Ice a manos de dos sátrapas investidos de agentes de la Policía Municipal.

Dentro de lo poco que hemos recabado en torno a la información, se señala que el pasado jueves Rodolfo García Zorrilla, de quien no se precisa la edad andando alcoholizado tuvo la mala fortuna de encontrarse con los policías: Rubén Ramírez, e Ildefonso Paredes Mendoza a El Napo, quienes viendo quizá en el Tijuanita como también llamaban a García Zorrilla, le pidieron que se identificara contestándoles éste con un chinguen a su madre, palabras estas que fueron el detonante que se requería para que los agentes -como perros rabiosas del cerro de La Estrella- se le fueran al indefenso borrachito al que tundieron a golpes subiéndolo con lujo de violencia a la camioneta -que hace las veces de patrulla-; donde continuaron golpeándolo vengando con esta acción la majadería que Rodolfo García, les hiciera al recodarles a su progenitora.


Fue al día siguiente en el que el ya para entonces interno comenzó a vomitar sangre, por lo que fue trasladado al Hospital Civil de esta ciudad donde a los pocos minutos dejó de existir, al parecer por lesiones internas que afectaron órganos vitales. Algunos medios regionales el domingo de ayer al dar a conocer la información expresaban que el médico legista no se ocupó de auscultar medicamente al detenido quizá debido al exceso de trabajo (¿!). Sin embargo, al darse a conocer el desafortunado desenlace la misma Procuraduría de Justicia del Estado tomó cartas en el asunto, ordenando la detención de los policías inculpados hasta que se determine si la muerte del originario de Oaxaca pero avecindado en la colonia Cuauhtémoc de esta ciudad se origino después de la paliza que le propinaron los cuicos al vendedor de helados de la empresa Bon Ice.

La lista continua de personas fallecidas luego de los métodos aplicados en su contra por parte de la Policía Municipal, caso concreto Goyito Hernández; otro heladero de Villa Hidalgo que murió a balazos a manos de un Policía Municipal que incluso aún permanece en la corporación, ostentando el grado de Jefe de Grupo; el muerto del poblado de la Presa; el de Villa Hidalgo en fin la lista parece interminable, por lo que sinceramente el emborronador de esta nota considera que las técnicas de control de que hacen gala los jefes a la hora de las entrevistas les están fallando, digo.