Enrique Vázquez Coronel
Durante gran parte de la historia de México han existido poderes fácticos que tienen gran injerencia en la vida política nacional, algunas veces estos poderes se manifiestan a través de personajes que por diferentes cuestiones logran acumular un gran poder político, en base a grandes riquezas, afinidad política o, a la movilización de masas por mencionar algunos casos. No es extraño para nadie que en este último rubro: la movilización de masas, se pueden encuadrar a los líderes sindicales, sin especificar el gremio. Hasta el día de hoy, aun manejan un gran poder político, lo que además les ha permitido generar grandes fortunas que muchas veces dicen no tener, pero en estos tiempos modernos es imposible ocultar lo evidente, ante el ojo crítico de una ciudadanía informada.
Lamentablemente, este poder que agrupaban algunas personas no siempre ha sido utilizado para el bien y en los últimos años, además de ser un freno para el desarrollo sano del país, ha generado descontento entre la sociedad nayarita, que con la información en la mano hace sus propios juicios y califica negativamente a quien entorpece el progreso de México.
Entendiendo lo anterior, desde su toma de protesta, Enrique Peña Nieto, mandó un mensaje muy claro: las cosas estaban por cambiar. Así desde el gobierno federal, se ha emprendido la misión de acotar los poderes fácticos, iniciando por la lideresa del sindicado de maestros, Elba Esther Gordillo, con la reforma educativa, el sindicato y por consecuencia la maestra, pierden gran parte del poder político que hoy tienen y que en los pasados sexenios se vio acrecentado sin medida.
Aun no se han tomado acciones en otras materias o contra otros personajes, pero todo parece indicar que el plan permeara a otras agrupaciones y otros poderes fácticos, sin embargo es entendible que el primer objetivo fuera ella, la maestra Elba Esther, es una figura con mucha exposición en los medios de comunicación y también la que más poder tiene; el sindicato de maestros es el más grande en América Latina, de lograr quitarle el poder político a Elba Esther, el mensaje será claro e inequívoco, es incluso una máxima del derecho quien puede lo más, puede lo menos. Aun falta un buen tramo, después de aprobarse la reforma educativa por la mayoría de los estados, vendrá un periodo de litigio en contra de esta, seguido de la implementación concreta de la reforma y solo entonces podremos ver los resultados y si fue efectiva para eliminar la injerencia política que tiene la maestra Elba Esther, desde este momento, todo parece indicar que sí, pero aún es pronto para cantar victoria.
Cabe aclarar desde luego que de ninguna manera se puede tachar de negativo el derecho a la agrupación sindical y todo lo que esta representa, por el contrario la lucha por los derechos de los trabajadores, la consolidación de ideas y la solidaridad, deben ser preservados, lo que ya no tiene cabida en esta era moderna, es el uso de estas nobles instituciones para fines políticos y de enriquecimiento de sus líderes, los propios agremiados son testigos de las condiciones en que los caciques viven por eso a veces extraña que ante la situación precaria que muchas veces viven, continúen apoyándolos, pero bueno todo parece indicar que ha llegado el fin de su era, veremos.
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