Por Jolumeca
Ixtlán del Río, Nayarit.- Hubo una vez un vecino de la Colonia de Cristo Rey, que se enamoró de una muchacha muy bonita de Jomulco, se enamoramiento fue tanto que la solicitó en matrimonio a su padres y la trajo a vivir a esta ciudad en una casita que tenia por el rumbo de la vieja estación del ferrocarril, convertida hoy en una vieja ruina arriba del cerro.
De pronto sus compadres le comentaron que su esposa era una bruja que por las noches se convertía en animal, le aconsejaron que la espiara para que lo comprobara, sin embargo el sueño siempre lo vencía nunca pudo comprobar este hecho, fue entonces que fue a ver a una conocida bruja al poblado de Jala, quien le recomendó que para verla se pusiera un escapulario.
En la noche el marido se puso el escapulario y cuando la muchacha se levantó la siguió hasta el árbol del aguacate, ahí la muchacha se quitó su cuero de mujer y se convirtió en lechuza, el marido esperó que se alejara para echarle sal al cuero de la mujer, cuando la bruja regresó se puso el cuero y de inmediato empezó a revolcarse llorando de dolor.
Hubo un tiempo en que los visitantes que llegaban por el ferrocarril en horas altas de la madrugaba tenían su amargo contacto la miraban revolcarse gritando de dolor maldiciendo a su marido quien de pronto se convirtió en un borrachín empedernido que deambula por diferentes lugares como si pretendiera esconderse para que no lo alcance la maldición de la bruja.