Por Óscar Verdín Camacho
Con el proceso de inscripción en las escuelas de nivel básico, que inició en febrero, volvió lo de prácticamente todos los años: desde largas filas para obtener un acta de nacimiento para los niños, hasta reclamos de que hay favoritismo para que unos ingresen a determinado plantel.
Las autoridades de educación han insistido en que los niños deben acudir a la escuela más próxima a su domicilio y se ha indicado, tomando en cuenta el apellido de los estudiantes, el día en que deben presentarse a preinscripción, evitando así las aglomeraciones como en años anteriores, que llegaron a convertirse en pleitos por un lugar en la fila.
Incluso, hay directores de escuelas que posteriormente acuden a los domicilios para confirmar la residencia de los niños, especialmente en los casos donde hay mayor demanda de solicitudes.
Se insiste que un niño no puede quedar fuera de la escuela más cercana a su casa y si así ocurriera, sus padres o tutores podrían insistir en su inscripción.
Por otra parte, también se conoce el enojo de algunos padres que reclaman la resistencia en diversos planteles para la entrega de documentos; sin embargo se trata de casos en que no han cumplido con el pago de cuotas mensuales, especialmente en primaria y preescolar.
En el mismo sentido, las oficinas de Registro Civil estatal como municipal se han visto saturadas por la demanda de actas de nacimiento de menores de edad, precisamente para su inscripción escolar.