Por Zeferino Ramos Nuño
Y LO QUE ES EL MARKETING POLÍTICO/.- Está por iniciar en Nuevo Vallarta, Nayarit, la Décima Cumbre Latinoamericana de Marketing Político, la que se desarrollará los días 18, 19 y 20 de abril de 2013. Nos anuncian que contarán con la participación de los más distinguidos estrategas, consultores y exponentes de Latinoamérica.
Algunos autores han definido el marketing político como el instrumento por el cual las organizaciones partidarias y/o sociales, pueden establecer con mayor precisión los deseos y aspiraciones de los ciudadanos. Sin embargo, el escritor, periodista, historiador, ensayista y poeta polaco, Ryszard Kapuscinski, acertadamente señaló: Aunque varios acontecimientos se producen simultáneamente en el mundo, los medios solo cubrirán uno: el que haya atraído a toda la jauría. Y yo le añadiría que, en cuanto a política, sólo cubrirán lo que los partidos políticos o los gobernantes les paguen, todo encaminado a la creación de la imagen del candidato o de la imagen del gobierno.
Ahora bien, en la mayoría de los Estados Latinoamericanos, si no es que todos, están regidos por una forma de gobierno más o menos democrática, en donde los ciudadanos elegirán a su gobernante a través de un proceso de votación para, de este modo, cumplir con una pseudodemocracia que sólo ve, y vigila, la emisión del voto.
A raíz de la expansión de los medios de comunicación, en especial de los medios audiovisuales, y de la eficacia e influencia que los medios impresos ocasionan en la sociedad, a partir de los años sesenta del siglo pasado, se decidió hacer uso de estos medios pero no para la venta de productos que puedan ser usados por los individuos, sino para la venta de ciudadanos que quisieran aventurarse a ocupar algún puesto de elección popular en el Estado.
Ahora ya el mercado no solo es cuestión económica, ahora la labor del mercadeo se comenzó a usar para fines políticos-electorales; lo crítico es que no es venta de ideologías, de proyectos, sino que sólo es quien tiene la mejor imagen para ser candidateado y convencer a la ciudadanía con una cara bonita o una mejor toma. Hemos llegado al punto en que un mal discurso, una equivocación en un debate puede cambiar el transcurso de la historia de un Estado.
Todo personaje público que pretenda aspirar a algún cargo de elección popular, deberá someterse a la opinión pública; ante esta circunstancia una opción es desarrollar algún tipo de estrategia publicitaria para vender una imagen y de esta manera atraer el favor del votante. El marketing es el conjunto de medios de que disponen las empresas para crear, mantener y desarrollar sus mercados, o, si se prefiere a su clientela. Traspasando esto al ámbito político, se trata pues, de definir los objetivos e influir en el comportamiento del ciudadano, sobre todo, al acercarse las elecciones, tratando siempre de manejar la imagen del candidato, es el uso de las relaciones públicas y comerciales para que se haga elegir a este candidato o aquel otro.
Tal parece que con el auge del marketing político los partidos (ahora todos) y los candidatos (también todos) ya no se preocupan por establecer un rumbo definido a largo plazo; no existe un proyecto nacional a 20 o 30 años, se preocupan y ocupan sólo de ganar las elecciones próximas; y yo me pregunto y le pregunto a usted, amigo lector ¿es éste el tipo de democracia que queremos, a la que aspiramos, por la que se ha luchado?, o peor aun ¿existió un desarrollo democrático en nuestro estado, en nuestro país?, ¿hacia dónde se dirigirá la democracia? Ahora ya no se debaten ideas, proyectos; en cambio, ahora se debate que color de ropa tiene que usar el candidato, como debe pararse, como debe hablar; que si el candidato no tiene carisma, se lo creamos; que si está viejo, lo maquillamos; que si es calvo, le tomamos su mejor ángulo. Es incuestionable que en nuestros días ya no se convence a la gente con ideas, los candidatos no debaten proyectos, todos dicen lo mismo, abatiremos la pobreza, disminuiremos el desempleo, creceremos 7%, acabaremos con la corrupción, quítenle el freno al cambio. Es preocupante la situación en la que vivimos, ¿comienza el fin de las ideologías, de la idea de Nación? Ahora ya no se eligen capacidades, virtudes; se eligen imágenes. Y crear la imagen cuesta muchos cientos de millones de pesos al erario estatal y miles de millones de pesos al país.
LO QUE SON LAS COSAS Ahora ya van en la décima cumbre de marketing político, y se va a celebrar en nuestro Nayarit, y los asistentes, consultores y exponentes deberían de preocuparse más por vender democracia, ideologías, proyectos y bienestar, y dejar de vender mentiras e imágenes maquilladas en lo físico e intelectual; claro que los ciudadanos somos cómplices de esta situación, en tanto que no participamos plenamente en el mejoramiento de nuestro estado y nuestra nación, no votamos después de una detenida reflexión y un examen del programa propuesto, sino en los recursos de persuasión simplista; nos dejamos llevar por el tome copsi-cola o fume cigarros pa’l mal; y así seguimos favoreciendo la irreflexiva propaganda política.