Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-Desde hace mucho tiempo, un gran sector del pueblo acaponetense ha venido demandando la reubicación de los tanques de almacenamiento de combustible, propiedad de Héctor Servando Sierra Martínez, por considerar que son de alto riesgo, ya que éstos se encuentran en el centro de la ciudad, sin embargo, por lo visto el reclamo de la gente ha resultado estéril al no tener una respuesta positiva de las autoridades estatales como federales.
Al contrario, recientemente el magnate gasolinero amplio sus terrenos con el fin de colocar más depósitos de combustible. Al señor, Sierra Martínez, no le interesa poner en riesgo la seguridad de los habitantes, pues como hombre de empresa lo único que le interesa es obtener más ganancias con este tipo de negocios. Hombre poderoso, el ex presidente municipal, ha logrado tejer una sólida relación con grandes políticos que, indudablemente, lo protegen para que realice todo tipo de acciones, aunque éstas vayan en perjuicio de la ciudadanía.
Es tanto el poder de Héctor Sierra que lo mismo ha influido en la designación de algunos candidatos a presidentes municipales, a los que de alguna u otra manera financia con tal de que una vez que estén en el cargo no lo molesten en sus proyectos. Esto se ha visto prácticamente en todas las elecciones locales, en donde se deja sentir la mano poderosa de Sierra Martínez, de quien se especula que tiene gasolineras en todo el país, incluso, en la franja fronteriza, pero su ambición no acaba ahí, sino que en su mente existe la idea de extender su red bombas de tiempo, como ya fueron bautizadas por el pueblo.
El ex alcalde no recuerda accidentes como el de San Juanico o la catástrofe suscitada en Guadalajara, Jalisco, que cobraron la vida de miles de personas inocentes. En la Perla Tapatía, como consecuencia de estos hechos le costaron el puesto al entonces gobernador, Guillermo Cossío Vidaurri, pero en Nayarit ninguna autoridad parece preocuparse en establecer una política ambiental, que regule el equilibrio ecológico, que preserve el derecho de los ciudadanos a vivir en un ambiente adecuado para su pleno desarrollo, salud y bienestar, por tanto, aquí se puede hacer todo y de una manera impune.
Huelga entrar en detalles de carácter legal, ya que si existe una ley que establezca los lineamientos para la instalación de esta clase de negocios no tendría sentido, porque es sabido que la política siempre se traga a la ley, sobre todo, cuando se tiene un poder económico y político como el del señor, Héctor Servando Sierra, que lo mismo le vale un comino las protestas ciudadanas que acatar un ordenamiento jurídico regulador de esta materia, pues para eso tiene a sus amigos en las doradas esferas del poder político.
Por otra parte, ya no hay luchadores sociales que se atrevan a impedir acciones que atentan contra la seguridad del pueblo. Y si no hay luchadores sociales se debe a la ola de violencia que nos ha invadido, de ahí que cualquiera que osara frenar las intenciones de don Héctor Sierra, lo más probable es que sería encarcelado por revoltoso, y en el peor de los casos, hasta asesinado, al fin y al cabo, que el clima violento que se vive se presta para ello. Así las cosas, Sierra se saldrá con la suya, es decir, instalar más depósitos de gasolina y diesel, sin que le interese en lo más mínimo la integridad del pueblo que un día gobernó.