José María Castañeda
SANTIAGO.- Algo que los santiaguenses ya veían venir era un zafarrancho de proporciones mayúsculas en el centro botanero los 2 Plebes, por las características de este centro de disipación donde es común que les vendan cerveza hasta a las jóvenes que con uniforme de la UTC acuden al sitio antes mencionado a celebrar algún cumpleaños u despedida de cursos.
Ayer domingo fue el día esperado y aún que las autoridades de la dirección de seguridad pública por obvia$$$$ razones trataron de minimizar el hecho, lo cierto es que personas que acudieron al sitio antes señalado mencionaron que se suscitó una batalla campal entre dos grupos de personas donde las botellas surcaban los aires tratando de causar daño no nada más a los rijosos sino a personas inocentes que departían atraídos por el gancho de las botanas regaladas.
Las fuentes que pidieron la omisión de sus nombres por así convenir a sus intereses señalaron para reporteros de medios impresos y electrónicos que al calor de la trifulca salieron a relucir armas de fuego mismas que detonaron al aire, al parecer para calmar los ánimos de quienes se sentían los protagonistas de alguna de las películas de los hermanos Almada, pero fíjate amable lector que aunque las detonaciones de las pistolas se escucharon hasta en las colonias los Pinos y Juárez, inexplicablemente en las oficinas de la dirección de seguridad pública, y las oficinas de la policía estatal investigadora no se escucharon.
El centro botanero los 2 plebes es un lugar al que acuden familias enteras, incluso nosotros ya hemos estado en ese lugar y debo de señalar que es el lugar adecuado para quienes nos gusta la música de banda, pero es necesario que los propietarios pongan seguridad y es que tal parece que las ganancias que no son pocas, se vayan de manera íntegra a Tepic, ya que el personal que ahí labora incluyendo las meseras cocineras etc. todas son foráneas, pudiendo señalar que lo único que se queda en Santiago es la basura y desde luego el susto como fue el caso del pasado domingo donde hasta armas de fuego se dejaron escuchar, pero que inexplicablemente el único sitio donde no se escucharon fue en las oficinas policíacas.